GUADALAJARA (EFE).— La escritora portuguesa Lídia Jorge dijo ayer que el mundo necesita más que nunca la misericordia y un “sentido de humanidad” que permita la sobrevivencia frente al caos que reina entre dos guerras y el desafío de la crisis climática.
“Es necesaria, absolutamente. La misericordia corrientemente parece un término religioso o demasiado ontológico, pero es un término de sobrevivencia, una filosofía, porque significa que nosotros somos seres grupales, somos seres de relación y, si se quiebran, con los dispositivos que tenemos en las manos, no nos vamos a salvar”, recalcó.
Lídia Jorge presentó en la Feria Internacional del Libro (FIL) su nuevo libro “Misericordia”, en el que habla de la vejez, la esperanza, el perdón y la muerte.
Para la autora de “El fugitivo que dibujaba pájaros” (2001), la misericordia tiene un sentido de humanismo y tolerancia y significa que “vale la pena salvarnos, que es positivo salvarnos” de toda la violencia que vive el mundo, aunque también alude a la memoria y a la posibilidad del perdón.
La narradora confesó que el conflicto entre Ucrania y Rusia la sorprendió y la dejó en un “estado de decepción”, pues se negaba a creer que la historia pudiera repetirse y dar origen a una nueva guerra fratricida.
“Me desmoronó, estoy intranquila, creo que no soy más la misma persona, no veo la vida como antes, es un disgusto que estoy sintiendo con todo lo que está ocurriendo”, aseguró la autora, quien obtuvo el Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances en 2020.
Ante este panorama, consideró que es necesario “narrar, hablar de la memoria y el pasado y usar la palabra” para exorcizar la amenaza que está frente a nosotros.
Vejez y adolescencia
En “Misericordia”, la escritora narra la historia de Alberti, una mujer mayor que vive en un asilo, que reflexiona sobre el bien, el mal, el futuro y su propia vida, un texto inspirado por su madre, quien murió de covid-19 en una casa de retiro, quien le pidió que escribiera un texto sobre la misericordia.
La novelista portuguesa afirmó que la gente suele infantilizar la vejez. Sin embargo, consideró que esta etapa se parece más a la adolescencia que a la infancia, debido a que las personas en la tercera edad vuelven a hacerse preguntas fundamentales relacionadas acerca del sentido de la vida.
“La vejez guarda la memoria de todo lo que pasó, es sobre todo una nueva adolescencia, cuando se es viejo, una vuelve a las mismas cuestiones: ¿Para qué sirvió mi vida? ¿Cuál es el sentido de esta vida?”, expuso.
Afirmó que su reciente publicación es una “oda a la esperanza”, pero también le da lugar “al honor de ser humanos, de aceptar la humanidad” en cualquier etapa de la vida.
Asimismo, defendió la posibilidad de que adultos mayores accedan a espacios de cuidado como las casas de descanso, en donde reciben caridad y atenciones que no todas las familias pueden darles, indicó.
Autora Sus reflexiones
En su intervención en la FIL, Lídia Jorge compartió sus reflexiones al público.
Desmoronada
Con respecto entre la guerra entre Ucrania y Rusia, aseguró que se “desmoronó, estoy intranquila. Es un disgusto que estoy sintiendo con todo lo que está ocurriendo”.
Guarda memorias
Por otro lado, en cuanto a la vejez, tema que aborda en su reciente libro “Misericordia”, expuso que guarda la memoria de todo lo que pasó, es sobre todo una nueva adolescencia, ya que la persona vuelve a las mismas cuestiones acerca de la vida.
