La religiosa María del Carmen Santiago Espinosa, de la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, posa en Cottolengo
La religiosa María del Carmen Santiago Espinosa, de la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, posa en Cottolengo

“Jesús se va manifestando a cada uno de nosotros de distinta manera”, recordó la religiosa María del Carmen Santiago Espinosa, de la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, quien celebró 60 años de vida religiosa.

“Yo sentía que Él me llamaba para entregarle mi vida a través del servicio a los demás; y le he dado respuesta, he trabajado en comunidades indígenas”, dijo a Diario de Yucatán.

La religiosa ha servido en Chiapas en hospital San Carlos y Altamirano; en Chihuahua con los refugiados guatemaltecos; también en Baja California, Nuevo León, Morelia y en Estado de México. Desde hace más de dos años está Cottolengo, una obra que tiene 38 años fundada por el presbítero Ignacio Kemp Lozano y la religiosa Mercedes Cerero, de la Compañía de las Hijas de la Caridad, ya fallecida.

Después de estas seis décadas, su motivación para continuar su vocación religiosa es la fuerza que le da Jesucristo. “Él nos sigue llamando, nos mira con cariño y nos llama a servirle a nuestros hermanos alcohólicos y drogadictos, en cada uno de ellos nos esforzamos por descubrir a Jesús”.

En dicha obra, algunos de los hermanos en recuperación la ven como una madre espiritual.

En este aniversario de su vida consagrada “más que pedirle a Dios, le doy gracias por su amor misericordioso que es lo qué me ha sostenido a través de estos años”, dijo la religiosa, para luego agregar que su mayor alegría “es poder servir a Jesucristo a través de los demás y compartir la palabra de Dios”.

Invitó a los jóvenes a abrir su corazón, a escuchar a Dios porque Él quiere la felicidad de uno, ya sea para servir a los demás y si es así que no se detengan. “Todos estamos llamados a entregarnos pero la entrega puede ser de distinta manera”.

Su vida

María del Carmen Santiago nació el 3 de marzo de 1945, sus padres fueron Basilio Santiago y Porfiria Espinosa. Ingresó el 27 de noviembre de 1963 a la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en Ciudad de México.

La obra está presente en 95 países en hospitales, escuelas, asilos y casas para personas mayores y le extienden la mano a niños, personas con capacidades diferentes, “donde hay necesidades ahí estamos, como es el caso de Cottolengo”.

Además de Yucatán, también están en Chiapas, Tamaulipas, Chihuahua, Aguascalientes, Hidalgo y Ciudad de México.

La religiosa dio gracias a Dios por los 60 años de vida consagrada en la Catedral, en la fiesta de los 25 años de coronación de Nuestra Señora de Yucatán, celebración a la que asistieron varones que se están recuperación en Cottolengo.— CLAUDIA IVONNE SIERRA MEDINA

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