Con canciones de alabanza y el mensaje de poner en el centro de la vida a Dios y confiar en Él y la Virgen María, se presentó Lupita Aguilar, promotora de la devoción de María Desatanudos, en la parroquia de la Ascensión del Señor.
Ayer poco después del mediodía se recibió a la misionera, quien tuvo un encuentro con los feligreses para hablar de esta advocación de la Virgen, y por supuesto, de Dios.
Desde hace unos cuatro años, Lupita Aguilar, quien radica en Cancún, se dedica a promover la advocación de María Desatanudos y llevar el mensaje por todo el territorio nacional.
Lo hace de una manera muy particular, pues no sólo a través de las palabras busca llegar a la gente, sino también del canto y de las alabanzas que se vuelven parte importante de lo que quiere transmitir a quienes la escuchan.
Ayer frente a la comunidad de la iglesia de la Ascensión del Señor, invitó a tener fe, y a dejarle a María sus necesidades y preocupaciones en los listones que dispusieron para que las personas escribieran ahí sus peticiones a la Virgen. Las cintas se colocaron en una canasta que luego colocaron en el altar.
Expresó que era muy buen tiempo para pedirle a la Virgen su ayuda, para con fe manifestarle de sus preocupaciones y necesidades, pues el Adviento se inicia hoy.
En la plática, vinculada al canto, habló de varios temas, por ejemplo de los hijos. Preguntó que por quién rezaban más, y surgió que por ellos, “muchísimas veces rezan por sus hijos porque están preocupados por ellos, para que no caigan en vicios, si tienen hijas rezan para que no se embarace, para que se buena, para que tenga un novio bueno, y si están estudiando rezan para que pasen los exámenes”.
Resaltó que la maternidad es hermosa y piensa en las mamás que no se cansan de esperar que sus hijos se acerquen a Dios. Esto dio la pauta para que interpretara una de sus canciones “Una madre no se cansa de esperar”.
La letra llena nostalgia y del amor que las madres prodigan a los hijos causó sentimiento en algunas mujeres presentes, que soltaron algunas lágrimas.
También habló de los abuelos, y de cómo en ocasiones piensan que ya están grandes, que son de otra época y no entienden a las nuevas generaciones, pero “no es así, a mi quien me centró en la fe fue mi abuelito, quien me centró en el amor a María fue mi abuelita”.
Contó que su abuelita rezaba el rosario y era de la Legión de María, y le marcó su testimonio, pues todos los días le ponía flores a la Virgen, iba a visitar enfermos, rezaba sus oraciones de la mañana frente a su altar.
Destaca que de esa manera sembró su amor a María y a Dios y rindió frutos en ella, “ustedes son importantes” les dijo a los abuelitos, porque “si sus hijos no los llevan a misa con ustedes van a ir y van a ver el testimonio en ustedes”.
Ante la cercanía de la Navidad invitó a que Jesús nazca en sus corazones, y les recordó que el Espíritu Santo es el espíritu de Dios que vive dentro de cada uno. “Cada uno es un sagrario, una iglesia, si estás en estado de gracia, eres un templo de Dios. A veces nos sentimos solos y no sabemos qué hacer, cómo enfrentar ciertas cosas, lo único que debemos hacer es ir a nuestro interior, porque ahí está el Espíritu Santo.
Invitó a preparar el corazón, a sanar el alma, y a confiar en que la Virgen los ayudará y fortalecerá para enfrentar las debilidades que tengan.
—Dios nos llama a la felicidad, no nos creó para sufrir, sino para el amor, para la paz y la felicidad. Pasamos por el sufrimiento porque estamos inmersos en este mundo y pasamos por la cruz, pero Dios quiere nuestra paz y felicidad.
Visita a la capital yucateca
La cantante católica dedicada a la evangelización, y a la misericordia de Dios a través de la Virgen María llegó desde hace varios días a Mérida, pues también se presentó en las iglesias de María Inmaculada y Cristo Resucitado.
El 7 de diciembre se presentará en Monterrey, y el día 8 cuando se celebra el Día de la Inmaculada Concepción, que se considera la misma que la advocación de María Desatanudos, se presentará en la iglesia de Santa María de Chipinque, que es el santuario de María Desatanudos en ese misma entidad.
La devoción a esta última advocación nació en Alemania, y está aprobada por la Iglesia.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
