Hola a todos. Ya se inició el “maratón Guadalupe-Reyes” con posadas por aquí, que festejos por allá, que la reunión de tal y el cumpleaños de fulanito, el intercambio de regalos en el trabajo o la oficina.

Todos esos momentos de felicidad hacen que subamos unos kilos, tirando al bote todas las promesas que nos hacemos los primeros días del año.

Hoy quiero hablarles de algo que está en boga en el norte del país y debido a los fríos que azotan a la Península se podría poner en práctica: el vino caliente.

La historia de esta bebida comenzó en Roma. Los ro manos lo llamaban Conditum Paradoxum, que no era otra cosa que vino caliente aromatizado con miel, pimienta, laurel, azafrán, dátiles asados y pasas. Era bebido por sus propiedades medicinales otorgadas por las hierbas y especias.

Tiempo después, en la Edad Media, se habla del vino hipocrás —éste se lo atribuyen al médico griego Hipócrates—, que a diferencia del romano llevaba canela, clavo y jengibre, y también se tomaba caliente, ya que servía para mitigar el frío y reanimar los días grises de la temporada invernal.

Con el tiempo, los países donde las temperaturas llegan a descender hasta varios grados bajo cero durante el invierno han hecho sus propias variaciones a las recetas antiguas de vino caliente, que con los años se han convertido en parte de las celebraciones navideñas. Por ejemplo, el glühwein alemán (vino especiado o ponche sueco) que es ya tan popular en los weihnachtsmarkt (mercados navideños); el grazniec en Polonia, que es muy parecido al que se elabora en Alemania, pero que sigue la receta romana con miel, y el glögg en Escandinavia o Golgi en Finlandia, el cual es una mezcla de vino y alcohol de cereales o vodka.

Eso sí, no importa en el lugar donde se prepare, lo que sí es muy importante es no dejar que el vino hierva, pues se evapora el alcohol.

Lo ideal es prepararlo a fuego lento y, poco a poco, ir agregando los demás ingredientes. Los mejores vinos tintos para estas recetas son los jóvenes, afrutados y con pocos taninos.

Es el acompañante ideal de pavo, carnes horneadas y caldo de verduras y pollo; su contenido calórico es muy bueno para estos tiempos en donde la “heladez” yucateca hace su aparición. Les compartiré una receta; los ingredientes son:

Una botella de vino tinto (el de su preferencia), cuatro clavos de olor, 80 gramos de azúcar morena, dos hojas de laurel, dos ramas de canela, una pizca de jengibre, ralladura de cáscara de naranja seca y dos estrellas de anís.

Preparación: en una olla vacía, una pequeña cantidad de vino solo para cubrir el fondo. Prende la estufa a fuego medio y agrega los clavos de olor, el laurel, la canela, el jengibre y las estrellas de anís. Después, añade la mitad del azúcar y mueve durante cinco minutos. Incorpora la ralladura de la cáscara de naranja, la otra mitad del azúcar y el resto del vino. Mezcla siempre a fuego medio durante 30 minutos. Cuela y disfruta.

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