“Al contacto del amor todo el mundo se vuelve poeta” (Platón)
¿Qué nos dice la Navidad a los que vivimos este siglo XXI? La verdad es que no lo sé.
Nosotros los afortunados seres humanos, que somos un pequeño átomo insignificante en este cosmos llamado universo, tendremos de nuevo la Navidad que llega y sin demora. De nuevo el 24 de diciembre vendrá con el acontecimiento navideño y su centro que es Jesús.
La Navidad siempre ha evocado sentimientos de ternura y de emoción. De unión familiar a través de un niño que nació para servir y para darnos ejemplo de amor. Ese día —a través de los siglos— se ha expresado en la pintura, en la música y en la poesía a través de lienzos, villancicos y poemas que evocan la dulzura y amor de Jesús.
Tengo en mis manos un párrafo escrito por el poeta español Gerardo Diego que dice: “La Navidad es ya la Poesía. El verbo, la palabra, la poesía se hace carne en el maravilloso misterio de la encarnación y la carne se abre en flor, visible en la noche santa, flor que ya está anticipando el fruto de la redención”.
¿Qué dice la Navidad al hombre moderno? Y ¿qué le decimos a ese niño que quiso nacer entre nosotros a pesar de ser Dios?
Considero que al hombre moderno la Navidad nos dice lo que el comercio quiere de nosotros: regalos, regalos y más regalos. Luces en las casas y arbolitos navideños. Posadas en las que el gran ausente es el festejado. Deudas en la exigencia de Santa Claus que generalmente son ilusiones pasajeras.
¿Y nosotros qué le decimos al Niño? Poesía según el Diccionario de la Lengua Española es la expresión artística de la belleza por medio de la palabra sujeta a una cadencia. Es un atractivo indefinible que quiere expresar un sentimiento. Cierto indefinible encanto que en seres humanos, obras de arte y aun en situaciones de la vida halaga y suspende el ánimo, infundiéndole un suave y puro deleite. La poesía va al espíritu, hacia el alma y nos lleva a regiones inalcanzables. De la poesía han salido villancicos inolvidables que cantan a Jesús y poemas que taladran el espíritu y lo hacen vibrar.
Al momento de cerrar esta nota encontré un pensamiento de mi padre don José Díaz Bolio. “Hasta hoy nadie ha mencionado a Jesucristo como amante y jerarca de lo bello. Jesús lo fue, inclusive cuando dijo: ‘No arrojéis perlas a los cerdos’. Y es que Jesucristo fue un poeta”.
Esta Navidad quiero poesía. Quiero espiritualidad, quiero amor y quiero entrega. Y no solo en esta época sino para todo el año que viene. Pero nosotros, por favor díganme, ¿qué le decimos al Niño?
