“Estamos muy contentos de poder celebrar la Navidad, siempre el mensaje del nacimiento de Cristo es motivo de agradecimiento, de gozo por todo lo que significa. Jesús vino al mundo, asumió nuestra naturaleza y transformó la historia; lo que deseamos es que transforme nuestra historia personal, familiar y comunitaria, que nos dejemos iluminar por Dios, que vino a salvarnos”, dijo el obispo Rafael Palma Capetillo, en la misa de Navidad de ayer, en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, ubicada en la colonia Esperanza, en Mérida.
La reflexión de monseñor Palma Capetillo sobre las lecturas y Evangelio en esta fecha tan importante como lo es el nacimiento de Jesús fue la siguiente:
“Recordando que Cristo vino al mundo y nos abrió las puertas de la salvación, todos tenemos la oportunidad de renovar nuestra fe para que el Señor nos siga iluminando y nos ayude a ser testigos de amor en él”.
“El profeta Isaías, adelantándose, señaló: ¡Qué hermoso es ver sobre los montes los pies del mensajero que trae la paz’. Cristo dijo que la paz que vino a traer es una paz profunda y fruto del amor. Pedimos por la paz del mundo y vivir en paz con nuestra propia conciencia y sepamos siempre fomentar el fruto del amor y el perdón en cada uno de nosotros”.
“En el principio había caos, hasta que Dios dijo ‘hágase la luz’. Para nosotros el bautismo marca un nuevo principio. Cuando escuchamos la frase del profeta Juan, que dice: ‘La palabra eterna se ha hecho carne y habitó entre nosotros’, es una expresión muy profunda porque se refiere que vino a transformar nuestra historia y vida eterna”.
El obispo invitó a la sociedad a pedir por la paz del mundo y la apertura de su corazón, para dejarse guiar por Cristo, dando testimonio en el actuar de cada día.
“Que el amor de Cristo llegue a lo más profundo de su corazón… pidamos por la paz del mundo y para que siempre busquemos dar testimonio fiel de la presencia del amor de Jesús. Felicidades”, concluyó.— VANESSA ARGÁEZ CASTILLA
