Bienvenida a 2024 en Moldavia
Bienvenida a 2024 en Moldavia

Platicando con los abuelos les decía que, en contra de lo que muchas personas mayores pensamos, al estrenar un nuevo año ya en nuestra vejez solemos pensar y sentir cosas bastante diferentes en comparación a cuando éramos jóvenes.

Una primera diferencia, les comenté, es que, en una vejez consciente y saludable, la soberbia de creernos inmortales y el miedo a la muerte parece que han perdido fuerza.

En cuántas ocasiones —nietos, nietas, sobrinos pequeños— nos han preguntado: “¿Verdad que tú no vas a morir?”. Y nosotros, con la sonrisa en los labios, contestamos: “Tus papás y tus hermanitos, tú y yo, vamos a vivir juntos para siempre”.

Y no estamos mintiendo, pues uno de los mayores aprendizajes que puede regalarnos la vejez es que esta vida se va como un suspiro y que es tan sólo un paso a otra que es definitiva, y por eso ya no tenemos miedo de morir.

Otra gran diferencia en la vejez es tener ya los pies bien asentados en la tierra, y ya sabiéndonos mortales “recibimos otro año como algo verdaderamente nuevo”.

Lo consideramos como un tiempo idóneo, como una oportunidad para aprender cosas nuevas, para revalorar antiguos conocimientos y revivir experiencias.

Y ya sin preguntarnos si vamos a terminar —o no— este 2024, por derecho de antigüedad podemos disfrutar cada momento y cada día de este año nuevo como si fuera el primero, como si fuera el único, como si fuera el último de nuestros días.

Psicólogo clínico, UVHM. Tutor Salud Mental y Espiritualidad para Adultos. WhatsApp: 9993-46-62-06. www.facebook.com/TutorSaludMental.

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