Rafael Alfonso Pérez y Pérez (*)
“La democracia es una forma superior de gobierno, porque se basa en el respeto del hombre como ser racional”. John Fitzgerald Kennedy.
El 2024 es un año elecciones en los tres niveles de gobierno de nuestro país, municipios, estados y federación, así que se deberían estar ya preparando los diversos proyectos, programas o planes estratégicos en materia cultural, mismos que comprenden las políticas públicas en la materia para los próximos años.
Éstos deben recoger las necesidades de la sociedad y que, en concreto, traten de una ruta de las políticas culturales a seguir o aplicar, es decir, el marco de referencia o de acción para las instituciones públicas rectoras (Secretarías o Direcciones), cuyo objetivo es darles voz a los requerimientos que durante las campañas se han escuchado, situando a la ciudadanía en el centro de las políticas públicas.
Dichos proyectos son amplios, como lo es la propia definición de cultura que para el caso se cuenta, considerando a ésta como el conjunto de elementos y características propias de una determinada comunidad, y que incluye aspectos como las costumbres, las tradiciones, las normas y el modo de un grupo de pensarse a sí mismo, que abarca aspectos como las artes, la historia, la forma de comunicarse y de construir una sociedad.La palabra cultura proviene del vocablo latino “cultus”, derivado de “colere”, que significa “cuidar del campo”. No obstante, el pensador romano Cicerón (Siglo I a. C.) empleó el término “cultura animi” (cultivar el espíritu) para referirse metafóricamente al trabajo de hacer florecer la sabiduría humana. En resumen, se utiliza para referirse a las distintas manifestaciones del ser humano.
La cultura es, por supuesto, un elemento imprescindible para la conformación y cohesión de una comunidad; por lo cual los planes o programas enfocados hacia su difusión y preservación se tratan de importantes instrumentos que refuerzan la solidez de la política frente a la ciudadanía, y que además permitan construir una sociedad más igualitaria, plural, e inclusiva.
Por otra parte, está la necesidad de reforzar a las instituciones públicas y privadas existentes, como los museos, así como abrir el campo laboral a profesionales en este ramo, ya que se trata de un sector económico particular vinculado al desarrollo de otras esferas como el turismo, el inmobiliario y de servicios.
Por lo tanto, dichos programas deben contener algunos aspectos fundamentales orientados a mejorar las posibilidades para la creación y el fomento el talento creativo, partiendo de la premisa de que con ello se cumple el derecho humano de la ciudadanía a la cultura, considerado en el artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que dice que: “Toda persona tiene derecho al acceso a la cultura y al disfrute de los bienes y servicios que presta el Estado en la materia, así como el ejercicio de sus derechos culturales”.
“El Estado promoverá los medios para la difusión y desarrollo de la cultura, atendiendo a la diversidad cultural en todas sus manifestaciones y expresiones, con pleno respeto a la libertad creativa. La ley establecerá los mecanismos para el acceso y participación a cualquier manifestación cultural”.
Independientemente de lo anterior, la transmisión intergeneracional del patrimonio cultural, tangible e intangible, permite que se trate de una materia “viva”.En ese sentido, la labor que los museos llevan al cabo continuamente como instituciones culturales dinámicas, convergen la interculturalidad, el aprendizaje y el fomento de los valores, los cuales fortalecen el desarrollo y la formación académica de todo un país, ya sea que se traten de museos de arte, historia, etnografía, ciencias, diseño, numismática, entre otros.
Asimismo, es importante señalar que las tendencias educativas a nivel mundial se han ido transformando, por lo que las instituciones no formales de aprendizaje, como los propios museos, buscan generar proyectos participativos e innovadores mediante experiencias inmersivas o sensoriales, no solo para captar nuevos visitantes, sino también para propiciar el conocimiento a través de prácticas que persistan aún después de la propia visita al espacio museal.
Curador
