NUEVA YORK (HealthDay News).— Con frecuencia, las personas se sientan sobre secretos que las corroen porque les preocupa que los demás las juzguen con dureza. Pero esos temores son exagerados, como lo demuestran experimentos psicológicos.

Las personas tendían a ser mucho más consideradas de lo esperado cuando se les contaba un secreto considerado vergonzoso por la persona que lo confesaba, hallaron los investigadores.

Los poseedores de secretos sobreestiman constantemente las reacciones que tendrán los demás si se ventilan los trapos sucios, dijo el coinvestigador Amit Kumar, profesor asistente de Mercadotecnia de la Universidad de Texas en Austin.

“Cuando pensamos en transmitir información negativa sobre nosotros mismos, nos enfocamos en el contenido del mensaje”, dijo Kumar en un comunicado de prensa de la universidad. “Pero los destinatarios están pensando en los rasgos positivos necesarios para revelar este secreto, como la confianza, la honestidad y la vulnerabilidad”.

Kumar y sus colegas llevaron al cabo una docena de experimentos diseñados para evaluar con precisión las consecuencias de revelar secretos. Por ejemplo, pidieron a varios grupos que imaginaran que revelaban un secreto negativo y predijeran cómo los juzgaría su confidente. Luego, cada participante reveló su secreto a esa persona, y se preguntó al confidente cómo respondió al enterarse del secreto.

Confidentes reaccionan mejor

El juicio esperado fue consistentemente peor que la forma en que el confidente realmente respondió, explicó Kumar.

Esta sobreestimación se aplica a los secretos divulgados a una amplia gama de personas: extraños, conocidos, amigos, familiares y parejas románticas.

“Sus expectativas eran un poco más precisas para otras personas cercanas, pero seguían estando sistemáticamente mal calibradas, incluso para las personas más cercanas en sus vidas”, manifestó Kumar.

Tampoco importaba si el secreto era tonto, nunca haber aprendido a andar en bicicleta, o serio, como confesar una infidelidad. Incluso con secretos más oscuros, los participantes sobreestimaron la respuesta de su confidente.

“La magnitud de lo que se está revelando puede afectar las evaluaciones de las personas, pero también afecta sus expectativas de esas evaluaciones”, apuntó Kumar.

La gente tiende a guardar secretos porque cree que su reputación se verá dañada, afirmó Kumar.

“Si creemos que otras personas pensarán que somos menos confiables, eso realmente puede afectar nuestra decisión de ocultar información”.

La carga de secretos es pesada

Sin embargo, la carga de los secretos es pesada.

Las personas a menudo se sentían lo suficientemente seguras como para revelar secretos una vez que se enteraban de que podían estar sobreestimando el impacto negativo de las revelaciones.

En un experimento, a algunas personas se les dijo que probablemente no serían juzgadas con dureza si revelaban una mentira.

Alrededor del 92% de las personas a las que se les dijo eso eligieron revelar sus mentiras, en comparación con el 56% de las personas en un grupo que simplemente desafiaron a confesar una mentira.

Los hallazgos sobre confesión de secretos, que se publican en “Journal of Personality and Social Psychology”, serían positivos para las relaciones personales y las laborales, dice Amit Kumar.

“La comprensión integral de cómo navegar por el trabajo incluye una mejor comprensión de cómo piensan, sienten y se comportan las personas”.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán