El circo ya no es como antes. Y qué bueno. Aunque el circo tradicional sigue teniendo su encanto, siempre hay que celebrar la oportunidad de ver propuestas nuevas de otros países, con un lenguaje fresco, juguetón, pero de alto nivel en fuerza, destreza y concentración, como Cirque Alfonse, que anteanoche puso de cabeza el Parque de la Paz en el marco del Mérida Fest.
¿Qué es lo que nos atrae del circo? ¿El peligro? ¿El saber que estamos ante seres con talentos increíbles, superhombres y mujeres esculturales que brillan entre luces y dominan sus cuerpos como no haremos jamás?
Cirque Alfonse tiene mucho de ese circo tradicional de malabares y equilibrismos. Piruetas, saltos mortales y actos de magia no faltaron en su espectáculo “Barbú”, pero no hay seriedad en su propuesta, no hay esa sensación de que un accidente fatal acabe con la vida del artista en turno.
Y cuando decimos que no hay seriedad no es que no sean buenos, porque son buenísimos, sino que cada acto sucede en un ambiente de relajo y desparpajo, de cierta juguetona inocencia infantil y familiaridad.
Y es que Cirque Alfonse nació en Quebec, Canadá, de la necesidad de revivir las tardes de la infancia con música, baile y locura, en las que toda la familia se lo pasaba en grande.
Guiados por el artista circense Antoine Carabinier, primero desarrollaron “Timber!”, el espectáculo familiar que los hizo famosos, luego “Barbú”, un cabaret loco con antecedentes de electro trad, que es precisamente el que los trae a esta ciudad en el marco del Mérida Fest.
En “Barbú” la música en vivo y el vídeo apoyan y resaltan todo el tiempo lo que pasa en escena, mientras los siete artistas, que rara vez actúan solos, arman tal locura que no esperamos el asombro, pero llega.
Nos encantaron los actos en patines, en trampolín, la mujer que vuela suspendida por el cabello, el patriarca que sólo aparece para hacer el ridículo, la mujer que gira en el aire mientras su compañero la sujeta con los dientes, el hombre que nunca logra mantener en equilibrio sus palos de golf porque siempre le están jorobando sus compañeros, las pirámides humanas, y desde luego, el acto de cabaret, que de sensual tiene lo que un osito de peluche, pero levantó piropos arrabaleros y hasta pastelazos. Los “strippers” bajaron del escenario y se mezclaron entre el público, sudorosos y con coquetería adolescente.
La espectacularidad de “Barbú” tal vez no sería la misma si los artistas no estuvieran bromeando todo el tiempo, porque el público baja la guardia. A veces, cuando tenemos demasiadas expectativas, nos desilusionamos por adelantado, porque hemos perdido la sorpresa infantil. “Barbú” se encarga de devolvérnosla con creces.
El espectáculo, gratuito, se presenta hoy en el Parque de la Paz, a las 7 y 9 de la noche. Mañana será la última función, a las 7. Luego no se pierda el videomapping.— Patricia Garma Montes de Oca
De un vistazo
Conocen México
No es la primera vez de Cirque Alfonse se presenta en México. En 2018, en una gira por nuestro país, que recorrió Cuernavaca, Guadalajara, Querétaro y la Ciudad de México, presentó su espectáculo Tabarnak, expresión equivalente a “chingón” o “mierda”, una muestra más de su sentido del humor.



