Un mensaje sobre valores humanos recibieron los niños, y las familias en general, que presenciaron ayer el musical “La cucarachita Martina”, que el grupo de teatro infantil La Colmenita presentó en el Centro Cultural Olimpo.

Se trata de un cuento clásico que la compañía cubana ha puesto en escena desde 1996 y narra la historia de una cucarachita que desea encontrar la felicidad y anuncia que está en busca de pretendiente para casarse.

Le proponen matrimonio un gallo abusador, un chivo maleante, un oso prepotente y un ratón respetuoso, todos ellos símbolos de los antivalores y los valores.

La trama se desarrolla en un bosque encantando, en el que los pequeños actores lucieron trajes alusivos a los animales que representaban y echaron mano de utilería como jarros y bisutería.

Los actores, de 7 a 14 años, encarnaron a las especies de fauna que ofrecen a Martina riquezas materiales y una supuesta buena vida, y al ratoncito criollo que le enseña lo que es la verdadera felicidad al llevar una vida con humildad.

Música de chachachá, bolero, rumba, guaguancó, balada y salsa bailan y cantan los pequeños hasta llegar a la boda, en la cual la cucarachita se casa con el ratoncito que le robó suspiros y el corazón.

Veintitrés niños subieron a escena y se prepararon desde diciembre para la presentación de la obra.

“Buscábamos que se estrecharan los lazos culturales entre Cuba y todo México. Dondequiera que vayamos, la música nos une y compartimos los valores humanos”, dijo Cristopher Sánchez, uno de los integrantes de La Colmenita.

“Es una aventura con niños porque siempre nos dejan muchos aprendizajes, son auténticos, son quienes más conocen los valores humanos, es un privilegio, contagian su energía”.

El principal mensaje es que no importan las riquezas ni los bienes materiales para ser feliz, lo relevante es ser uno mismo, natural y auténtico.— VANESSA ARGÁEZ CASTILLA

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