Hace más de 35 años, antes de ingresar a Diario de Yucatán, el dueño de una maquiladora le dijo a Nieves Solís Montero, entonces una veinteañera: “Donde sea que tú vayas vas a ser recordada por tu trabajo y tu forma de ser”.
Nieves agradeció las palabras del dueño de la maquiladora, que cerraba sus puertas, y poco después entró al Diario a ocupar un puesto en el departamento de Contabilidad, donde desde el primer día su jefe le dio una indicación que la marcó: “Aquí nos gusta que se hagan las cosas bien a la primera”.
Nieves tomó esa frase como un consejo que hasta el día de hoy pone en práctica y comparte a sus compañeros. Además, la contabilidad era algo que le gustaba. Pero ingresar a la empresa no fue de la noche a la mañana. Pues primero, luego de ver un anuncio, presentó un examen y tuvo que esperar año y medio antes de que le llamaran.
“Yo pensaba que ya no me iban a llamar, pero al año y medio me hablan para el área de Contabilidad. Muchos años después aquí sigo. En Contabilidad estuve más de 25 años y luego me cambiaron a Tesorería, donde sigo hasta hoy”.
Treinta y seis años, reconoce, es toda una vida. De hecho, sus dos hijos (de 33 y 28 años), que nacieron cuando ella ya trabajaba en el Diario, no la conciben en otro empleo. Para ellos el Diario es también como su casa. Ella tampoco se ve en otro lugar.
“Siempre me he hecho esa pregunta: ¿qué hubiera sido de mí de estar en otro trabajo? No lo imagino, pero creo que era el destino que esté acá.
“Yo siempre he dicho que el trabajo se hace por dos circunstancias: por gusto y por necesidad. A mí siempre me gustó mi trabajo y trato hasta el día de hoy de disfrutarlo para que no pese, pues cuando no lo disfrutas, te cansa”.
Nieves dice que disfrutó todo el tiempo que estuvo en Contabilidad, y también los años que lleva en Tesorería, aunque reconoce que el cambio sí fue un poco sorprendente, supo adaptarse y encontrarle sabor.
Reconoce, sin embargo, que estando en Contabilidad siempre pensó en la posibilidad de cambiarse a otra área, pero no se daba. “Entonces, pensaba que no me cambiaban porque soy buena o porque hago mi trabajo bien”.
En sus 36 años en la empresa, Nieves ha sido testigo de cambios en el trabajo, principalmente por la tecnología. “Con la tecnología te aclimatas o te aquimueres. Nuestra contabilidad era toda a mano. Entonces, cuando entra la tecnología, nos ponen una computadora para trabajar entre tres. Te tenías que adaptar”.
Resalta que la tecnología es buena, pero también ha perjudicado, pues hoy mucha gente no analiza. “Siento que la gente ya no tiene un compromiso, que solo copia y pega y no hay un análisis en sí”.
Ni los huracanes detuvieron su labor
En esos 36 años, también ha tenido muchas vivencias y anécdotas. Incluso, trabajó durante el paso de los huracanes “Gilberto” e “Isidoro”.
“Gilberto” fue el que más le impactó, pues, además, apenas tenía cinco meses de ingresar al periódico (entró el 16 de abril de 1988). Recuerda que el día del huracán su mamá le preguntó adónde iba, “y le dije que a trabajar”.
“En los 36 años que llevo en el Diario no he faltado ninguna vez. Llueva o truene, aquí estoy. Las únicas veces que no he venido fue por maternidad y porque me operaron una mano; pero faltar porque me pesa el trabajo, nunca”.

Y es que la disciplina y la puntualidad son para Nieves dos factores importantes para triunfar. “La disciplina es muy importante, es la base del éxito, eso y que te guste lo que haces”.
Los compañeros, dice, también son importantes. “Todos los compañeros te dan algo para que crezcas, y ya uno sabe si lo toma o no”.
Catalogada por muchos como una persona exigente y recta, Nieves es una de las colaboradoras más conocidas dentro y fuera de la corporación, al grado que alguien le dijo una vez que “la persona que va al Diario y no conoce a Nieves es que no fue al Diario”.
“Yo a veces me impacto por eso, es algo que me emociona, pero me pregunto qué hice para merecerlo”, señala Nieves, quien luego de retroceder tantos años, se detiene en el momento en que su exjefe de la maquiladora le dijo que va a ser recordada por su trabajo y su forma de ser. “Creo que se cumplió lo que dijo”, ríe.— IVÁN CANUL EK
