Amistad y vejez son una mancuerna maravillosa.

En la verdadera amistad es muy necesario que nuestra relación sea sincera y que sobrepase todo tipo de interés o necesidad, es decir, que esté centrada en la persona amiga y no en otras circunstancias.

Veamos seis características de una relación de amistad madura y significativa:

Primero, se respeta y se mantienen la autonomía y la independencia; esto significa que ninguna de las partes siquiera pretende cambiar la identidad del otro.

En segundo lugar, no hay necesidades básicas en juego: cada parte puede sobrevivir sin la otra.

La tercera característica es que cada uno asume la responsabilidad por su propio sentido de bienestar y se abstiene de nombrar al otro como el autor de su felicidad o infelicidad.

La capacidad de ambos de divertirse estando juntos o separados es la cuarta característica.

La quinta es manejar adecuada y constructivamente la situación cuando surge algún conflicto entre ambos.

La sexta característica es que las dos partes hacen su esfuerzo por nutrir y mantener viva la relación día a día.

El carecer de estas seis características puede ser la causa de que a menudo nos preguntemos por qué nos sentimos solos estando acompañados o por qué no estamos del todo a gusto —pensando y sintiendo como que falta algo— cuando interactuamos con los amigos, con nuestros hermanos, con los hijos o incluso con la pareja.

Alguna de estas características que falte puede impedir que una relación sea madura y significativa.

Analízalo.

Psicólogo clínico, UVHM. Tutor Salud Mental y Espiritualidad para Adultos. WhatsApp: 9993-46-62-06. Tutor Salud Mental

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