Si usted, querido lector, fue uno de los tantos que en el Día de Reyes, al partir la rosca, se encontró con uno de los muñecos, como dicta la tradición el 2 de febrero deberá invitar los tamales.
Si bien aquí en la Península tenemos los tamales de la región elaborados con hojas de plátano, también tenemos gente originaria de otros estados que trae su bagaje cultural, entre ellas el hacer tamales de otras consistencias y con otro tipo de envoltorio, como la hoja seca del maíz.
Si contáramos todas las variedades de tamales que existen en el mundo quizás no habría espacio en todo un libro. Hay para todos los gustos: los de mole, de salsa verde, con rajas y quesillo… Y, aparte, todo el abanico de sabores dulces y salados.
La masa de maíz se vuelve un lienzo en blanco para dibujar sueños sensoriales de cualquier tipo en toda Latinoamérica.
En Ciudad de México están acostumbrados a comerlos con un vaso de atole o champurrado, y en la Península de Yucatán, a toda hora.
La realidad es que esta milenaria preparación puede tener más de una cara y brillar en todas sus interpretaciones.
Otro truco es estudiar al tamal y al vino de forma separada. ¿Qué texturas tiene el primero? ¿Es dulce o salado? ¿Pica o no pica? ¿Es de sabor intenso o suave? ¿Es grasoso? Resolviendo estas preguntas —y todas las que puedan surgir— es hora de voltear a ver a los vinos. ¿Qué será mejor, un tinto o un blanco? ¿Hay que nivelar la grasa o potenciar los aromas?
Maridaje
Les comparto que un tamal de rajas con queso gouda va perfectamente bien con vino blanco, solo es cuestión de atreverse, ya que, por regla general, los quesos frescos se maridan con vinos blancos para que no se pierdan sus sabores lácteos y delicados. Un tamal de queso gouda con rajas es ganador por sí mismo: nadie le dice que no a los sabores herbales del chile poblano ni a la increíble de la salsa de tomate.
Los tamales colados u horneados, cuando traen su relleno de x’pelón o espelón, o con cerdo, normalmente se pueden degustar con un vino tinto con algo de carácter, un merlot o un tempranillo joven. La cocina aprovecha todos los recursos y se pueden hacer cosas maravillosas con ingredientes poco comunes en nuestra cultura.
Si aún no has probado los vaporcitos yucatecos con vino, te estás perdiendo de un plato con sabores intensos, reconfortantes y deliciosos.
Por último, les digo que los tamales dulces combinan con vino espumoso dulce.
Como podrán leer, hay muchas opciones para poder acompañar este delicioso platillo. ¡Hasta la próxima semana y salud!
