MADRID (EFE).— Los ecólogos mexicanos Gerardo Ceballos y Rodolfo Dirzo fueron galardonados ayer con el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Ecología y Biología de la Conservación por su trabajo de documentación y cuantificación de la magnitud de la conocida como Sexta Gran Extinción.

Ceballos (de la Universidad Nacional Autónoma de México) y Dirzo (de la Universidad de Stanford) fueron distinguidos por su labor como “investigadores en la vanguardia de las ciencias de la ecología y la conservación”, de acuerdo con el fallo del jurado de la 16o. edición de este reconocimiento.

Sus investigaciones se han vinculado de manera complementaria a lo largo de casi toda su trayectoria profesional, desde principios de la década de 1980, con Ceballos estudiando la fauna y la magnitud de la extinción de especies y Dirzo centrado en el estudio de las interacciones ecológicas entre plantas y animales, así como las consecuencia de esa extinción.

Su trabajo conjunto en Iberoamérica y África “ha demostrado que las tasas actuales de extinción para muchos organismos son mucho más altas que las producidas a lo largo de los dos millones de años precedentes”, de acuerdo con el jurado.

El propio Ceballos explicó que la evolución “funciona como un proceso de extinciones y generación de especies” y lo normal es que haya más especies nuevas que las que desaparecen, de manera que la biodiversidad se eleve, pero “las tasas de extinción de vertebrados hoy en día son entre 100 y 1,000 veces más altas”.

Así, por ejemplo, las especies de vertebrados que se extinguieron en los últimos cien años en realidad deberían haberlo hecho a lo largo de diez mil años, lo que muestra la gravedad de la situación y que en ella se puede encontrar la acción del ser humano.

El jurado consideró que ambos ecólogos han contribuido a aportar “la base científica necesaria” para justificar la adopción de medidas de conservación “fundamentadas en la evidencia” al revelar los efectos en cadena que puede generar la eliminación de una especie, perturbando la red de interacciones con otros organismos en el conjunto del ecosistema y con “graves impactos sobre la población humana” debido a la desaparición de los bienes y servicios que proveen las especies extintas.

Al documentar la “galopante desaparición de animales y plantas” en algunos de los hábitats con mayor biodiversidad de la Tierra, han certificado “un período de especial aceleración” en la pérdida de especies “en todo el mundo y para todos los grupos de organismos”.

Por ello, el jurado les considera “referentes” en el estudio a escala global de la “defaunación”, un concepto acuñado por Dirzo para referirse a las alteraciones destructivas responsables de la desaparición de los animales en la estructrura y funcionamiento de los ecosistemas.

Los criterios científicos actuales distinguen cinco grandes extinciones masivas de flora y fauna a lo largo de la historia del planeta: la del Ordovícico Silúrico (hace 439 millones de años), la del Devónico (hace 364), la del Pérmico Triásico (hace 251), la de finales del Triásico (entre 199 y 244) y la del Cretácico Terciario (hace 65 millones).

Distintos equipos científicos creen que en la actualidad se estaría produciendo la sexta extinción de este tipo, descrita generalmente como la del Antropoceno al culpabilizar al ser humano del elevado número de especies desaparecidas.

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