Escena de “Manuelita, alma de mis amores”, de Xhaíl Espadas, en su estreno en agosto de 2023 en la Universidad de las Artes de Yucatán
Escena de “Manuelita, alma de mis amores”, de Xhaíl Espadas, en su estreno en agosto de 2023 en la Universidad de las Artes de Yucatán

Como parte del programa “Los imperdibles del Mérida Fest”, se presentará de nuevo este 2 y 3 de febrero a las 8 p.m., en el Centro Cultural Olimpo, “Manuelita, alma de mis amores”, última creación escénica de Xhaíl Espadas Ancona, que también la dirige.

Se trata de una obra basada en la correspondencia que mantuvieron sus bisabuelos, Manuela Albertos Zavalegui y Eligio Ancona Castillo, durante los días en que éste tuvo que ausentarse a Ciudad de México en aras de lograr la candidatura al gobierno de Yucatán y cuando fue nombrado magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

En hora y media nos adentramos a un espacio poco conocido de los hombres que como Eligio Ancona conformaban el mundo intelectual y político del país en la segunda mitad del siglo XIX: el espacio familiar. Un espacio privado e íntimo socialmente asignado a las mujeres, quienes tenían la responsabilidad de cuidar a los hijos y de mantener la estabilidad del hogar mientras el marido trabajaba. En este sentido, el personaje protagónico es Manuela, quien a través de sus recuerdos va trayendo al presente algunos momentos significativos de su vida desde que Eligio le pide matrimonio. Las escenas dan materialidad a aquellas vivencias que quedaron fijas en su memoria.

Destacan dos aspectos a considerar en la apreciación de la obra. Por una parte, la necesidad de dar contexto temporal a los personajes, sus acciones, a los espacios y demás elementos; y por la otra, saber que para crear el texto su autora juntó dos períodos de tres meses en los que Manuela y Eligio estuvieron separados a lo largo de 17 años de matrimonio, estrategia textual que si no se toma en cuenta pudiera generar una interpretación de que la separación fue una constante entre ellos, algo ajeno a la realidad.

Poner la obra en contexto nos permite ubicarnos en la vida cotidiana de aquellos años ochenta y noventa del siglo XIX, tiempo que se escenifica, cuando el principal medio de transporte para viajar a Ciudad de México desde Mérida era abordar el ferrocarril rumbo al puerto de Progreso donde salía el vapor con destino al puerto de Veracruz y subir después a otro ferrocarril que tenía como destino la capital del país. Este recorrido tardaba en promedio una semana.

Desesperación

La comunicación con las personas que salían de viaje era a través de cartas que tardaban varios días en llegar a su destino, lo cual vemos en las que envía Manuela a su marido para enterarlo de cuanto ocurre en su casa. Éste conoce el desenlace de algunos acontecimientos familiares hasta nueve días después de la última carta de su esposa, lo cual nos permite entender la desesperación de ella cuando tiene que comunicarle que uno u otro de sus pequeños hijos está grave.

En ausencia de Eligio, la compañía de Manuela es Nata, su amiga desde la niñez, quien está al pendiente en todo momento de ella. Los diálogos entre ambas se caracterizan por la intimidad, la solidaridad y la confianza. Juntas también rememoran algunos sucesos.

Otro personaje es don Nicolás, un amigo de la familia que se encarga de entregar las cartas de Eligio a Manuela y quien está al tanto de cuanto acontece en la vida política de Yucatán, así como de las decisiones que se toman en el centro del país. Se trata de alguien interesado en conocer el contenido de las cartas solamente para enterarse de los movimientos políticos del momento, motivo por el cual siempre está acompañado por doña Política, personaje alegórico que desprecia la vida familiar de Eligio, ya que la esposa e hijos implican una distracción para alguien que tiene un gran futuro en esta esfera del poder.

Por ello, se podría interpretar que don Nicolás y doña Política son un solo personaje que defiende a toda costa los intereses del hombre público cuya prioridad debía de ser el trabajo. La burla de don Nicolás cobra este sentido cuando lee en voz alta una de las cartas: “Acabo por suspirar y hacer votos porque se llegue pronto el día en que pueda volver a ver a mi amorcito y a mis amorcititos”, a lo cual el hombre responde de la siguiente manera: “¡Oh! ¡Cuánta miel! ¡Qué cursi, amigo!” o cuando le comunica a Manuela que Eligio ha tomado la decisión de llevarla junto con sus hijos a vivir a Ciudad de México y ella se rehúsa, a lo cual responde: “Donde manda capitán no gobierna marinero”, dejando claro que la toma de decisiones la tiene el marido.

Pérdidas dolorosas

Las enfermedades que hoy en día pueden tratarse con antibióticos o prevenirse por medio de vacunas cobraron muchas vidas en tiempos pasados, como nos recuerda la obra. Entre las vivencias que Manuela trae a escena destacan los días en que la tifoidea, la tisis, la influenza, la escarlatina y la difteria entraron a su hogar, causando dolorosas pérdidas.

Para la puesta en escena se hace uso de recursos de iluminación y música que facilitan la contextualización de la trama, así como muñecos que representan a los hijos. Algunos personajes son ausentes como Tinita, Leopoldo y Josefita.

El elenco está integrado por Lupita Quintal, Raúl Uranga, Ligia Aguilar, Joaquín de la Rosa y Fernanda Bolívar.

Dirigida a adolescentes y adultos, Manuelita, alma de mis amores, es una obra que nos permite mirar aquella parte de la historia que ha permanecido alejada del canon masculino dominante como lo es el espacio privado de los hombres públicos, y con éste, lo íntimo, lo emotivo y lo humano desde la perspectiva de las mujeres que fueron las protagonistas.

Esperemos que haya más presentaciones en diferentes foros del Estado y del país.

Docente y escritora.

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