El símbolo es mayor que la sustancia visible. Freya Stark
El día 24 de febrero es el Día de la bandera en nuestro país, establecido el 24 de febrero de 1934, y que no obstante fue oficialmente reconocido por Decreto del presidente Lázaro Cárdenas hasta 1940.
La bandera, según su concepto, podemos decir que se trata de un lienzo o tela recortada en forma cuadrada o rectangular que se fija por un lado a una asta y que se emplea como insignia, distintivo o señal u ornamento, y puede poseer colores y escudos representativos de una nación, en cuyo caso se convierte en un elemento simbólico-icónico también conocido como pabellón o estandarte. El término puede provenir de dos orígenes, el primero del latín vexillum, diminutivo de vélum que significa trozo de tela, y por el otro, del idioma gótico de la palabra bandwo, que significa bando, y que hace referencia a varios soldados que luchaban con un mismo estandarte, en cuyo caso su etimología es germana (del grupo etnolingüístico de los pueblos originarios del norte de Europa) bind, que se refiere a lazo o cinta, pasando al español del francés a través de la palabra bande, misma que con el tiempo se le añadió el sufijo era, como indicador de pertenencia o posesión. El origen o utilización por primera vez de este distintivo es incierto; sin embargo, algunos de los primeros estandartes de que se tienen conocimiento son en la antigua China, durante la dinastía Zhou en el siglo XI a. C., cuya representación se encuentran en el bajorrelieve de la tumba del Emperador Wu de Han, utilizados para identificar diferentes partes de la milicia del país.
Pero fue durante la Edad Media (período histórico de la civilización occidental comprendido entre los siglos V y XV d. C., cuyo inicio se sitúa en el año 476 con la caída del Imperio Romano de Occidente y 1453 con la caída del Imperio Bizantino), que ganaron popularidad junto con la propagación de la seda a lo largo de la llamada “Ruta de la Seda” (red comercial terrestre y marítima que abarcaba desde China y parte del Continente asiático hasta el Mediterráneo europeo y la costa oriental de África), y se les atribuye a los sarracenos, como se les denominaba genéricamente a los árabes o los musulmanes por los cristianos y que se cree que pudieron haber sido tomadas de la India.
La Bandera Nacional mexicana (tricolor) surge en el siglo XIX durante la Guerra de independencia, con el ejército Trigarante o ejército de las tres garantías (cuerpo militar formado en 1821 en el Virreinato de Nueva España llamado así porque defendía tres garantías: la Independencia de México, la unión de realistas e insurgentes y la vigencia irrestricta de la religión católica), durante el gobierno de Agustín de Iturbide, a quien se le atribuye la inclusión de la figura del águila posada sobre un nopal basada en la leyenda de fundación de Tenochtitlán.
La bandera ha tenido varias transformaciones desde el año 1823 cuando el Congreso Constituyente la instauró oficialmente, pero conservando el escudo y sus colores, (el verde que simboliza la esperanza, el blanco la unidad y la pureza, y el rojo la sangre que derramada por los héroes de la Patria).
Es pertinente señalar que dicho símbolo está considerado en el artículo 3o. de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, que señala que ésta consiste en un rectángulo dividido en tres franjas verticales de medidas idénticas, con los colores en el siguiente orden a partir de la asta: verde, blanco y rojo. En la franja blanca y al centro tiene el Escudo Nacional; asimismo el artículo 10 instituye entre otros puntos que “el 24 de febrero se establece solemnemente como Día de la Bandera”. Y es ocasión para analizar algunos conceptos como lo son lo simbólico y lo icónico de este elemento, que además de ser un emblema patrio unificador, representa el espíritu de unidad, el valor y el patriotismo mexicano.
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