“Quien no tenga humor está en proceso de muerte” —Alfredo Garzón
Su Santidad Francisco se toma el tiempo de publicar vídeos que nos enriquecen y, sobre todo, que nos enseñan.
Me llegó uno que trata sobre la importancia de la sonrisa y del sentido del humor y en él habla sobre Tomás Moro y su poema el “Sentido de humor”, en el que comenta que lo que más le llama la atención de ese texto es el inicio: “Señor, dame una buena digestión pero algo para digerir”.
No olvido la película titulada “El hombre de dos reinos”, que ganó el Óscar en su momento, mismo que no recuerdo cuándo fue, ¿sería en los 70?.
La cinta dirigida por Fred Zinnemann demuestra de manera magistral la defensa de los valores que Tomás hizo ante la corte de aquella época y la inutilidad de ello debido a que fue ejecutado al final con la acusación de traidor y todo ello por oponerse a las pretensiones de Enrique VIII de cambiar el rumbo de la Iglesia católica, ante la pretensión del rey de anular su matrimonio con Catalina de Aragón.
Moro, aun sabiendo lo que le pasaría, se puso del lado de Catalina sin plegarse a la autoridad y al capricho del monarca.
Tomás Moro —que pertenecía a la nobleza— fue pensador, teólogo, político, humanista, poeta, escritor, amigo y canciller de Enrique VIII. Nos deja su utopía, su diálogo del confort, entre otros interesantes textos, varios de ellos escritos en el cautiverio de la Torre de Londres.
Tomás nació el 7 de febrero de 1478 y murió en 1535, fue congruente con esos valores que proclamó con valentía después de un penoso encierro.
En 1935, Tomás Moro fue subido a los altares de la Iglesia católica, siendo canonizado por el papa Pío XI y es ícono de fidelidad y congruencia personal por encima del interés mundano.
