Las modas van y vienen: en la década pasada, el maquillaje “cargado” y mate (incluyendo la piel y los labios) era la tendencia que dominaba. Pero esto ha cambiado y ahora la balanza está inclinada hacia la piel fresca y un maquillaje con acabado natural que resalte con sutileza los rasgos de cada persona.
Revisemos algunas de las características de la tendencia del “fresh look”:
Piel natural: Las bases de maquillaje de cobertura alta son sustituidas por los bloqueadores con color, las tintas (skin tint) y bases ligeras, las cuales ayudan a emparejar el tono de piel de manera sutil. Las pecas y los lunares permanecen visibles, ya que la cobertura de los productos es mínima. Estos productos son ideales tanto para las pieles jóvenes como para las maduras, ya que ofrecen una apariencia natural e hidratante.
Quienes tienen cutis graso y quieren controlar el brillo que proporcionan las bases ligeras del rostro tienen la opción de sellar con polvo traslúcido la “zona T” (frente, nariz y barbilla) y mantener los pómulos luminosos.
Productos en crema. La tendencia de piel fresca prioriza el uso de productos en crema sobre los productos en polvo, especialmente cuando se trata de rubores, bronceadores e iluminadores, pues esta textura ayuda a que el color y el brillo brinden el aspecto de una piel ruborizada de manera natural.
Cejas orgánicas. En el pasado quedaron las pomadas de cejas. Ahora, se aconseja respetar la forma natural de las cejas y si éstas presentan algún espacio vacío se pueden utilizar lápices de puntas finas para dibujar “pelo a pelo” para luego fijarlas con un gel, ya sea transparente o con color.
Brillos labiales y bálsamos. Para darle color a los labios, hay varias opciones de las cuales escoger: los brillos (glosses) —existen transparentes y con color—, labiales satinados —que aportan un aspecto hidratado— y las tintas —que pigmentan los labios.— Judith López Medina



