Una de las consolas que forman parte de la exposición “Insert Coin”
Una de las consolas que forman parte de la exposición “Insert Coin” Credit: sortiraparis.com

PARÍS (EFE).— Insertar moneda y jugar son las dos acciones básicas antes de iniciar una partida en una máquina recreativa con la que París ofrece, a través de una exposición, un viaje en el tiempo para explorar la evolución de esa forma de ocio.

La Monnaie de París, la misma institución que diseñó las medallas olímpicas, acoge en “Insert Coin” cuarenta máquinas recreativas, que datan desde después de la Segunda Guerra Mundial hasta principios de los años 2000, con las cuales explorar la relación entre el dinero y el entretenimiento.

Esa relación es “muy sencilla”, ya que las monedas eran imprescindibles para activar los distintos juegos, explicó Nicolas Galiffi, uno de los comisarios, en la presentación de ayer.

Para apoyar esa inmersión se exhibe una serie de carteles con los precios en francos y en euros “con la inflación corregida”, detalla el otro comisario de la muestra, Jean-Baptiste Clais.

“Hemos ideado un itinerario cronológico para que las cosas sean sencillas y para que la gente pueda ver la evolución cultural, la de las máquinas y la técnica”, prosigue Galiffi.

Ésta es otra de las exposiciones con las que La Monnaie, la fábrica nacional de moneda de Francia, propone en su museo visiones sobre el significado y el uso del dinero en su antigua sede parisina, que data de 1775.

El punto de partida de “Insert Coin” se sitúa en los años cincuenta con las denominadas “máquinas ruidosas”, entre las que se encuentran un flíper, un futbolito y una gramola, mientras que las décadas de 1960 y 1970 están ambientada en cafés de las distintas épocas.

Las primeras máquinas de juegos que funcionaban con monedas se desarrollaron en Chicago durante el período de la Ley Seca (1920-1933) y su difusión estuvo estrechamente vinculada a las actividades de la mafia.

Los videojuegos se hicieron esperar hasta los años 60, cuando se desarrollaron en laboratorios científicos y universidades. El culmen llegó en los 80 con la aparición de las salas dedicadas exclusivamente al juego y el corazón de la exposición se hace eco de ello con nombres icónicos, como “Pac-Man” e incluso “Indiana Jones”.

Esa variedad de juegos en las salas de entretenimiento con “terminales estándar y especializadas”, señala Clais, es importante para que “los aficionados tengan una experiencia cultural completa”. Una experiencia que en los 90 “pierde centralidad” con la lucha del Estado contra el alcoholismo y la prohibición del tabaco, pero también con la llegada del teléfono móvil, explica.

El paso del tiempo se aprecia asimismo en los diseños de las máquinas y los dispositivos, en sus sonidos y en el proceso de digitalización, presente en los números de los carteles de puntuación y las pantallas.

La estética de la muestra tiene en cuenta también los pósteres, las revistas para adolescentes y los dulces típicos a lo largo de la historia, lo que permite ensalzar la mirada intergeneracional.

“Todos encontrarán algo que les traiga recuerdos y que también disfrutarán”, asegura Galiffi, cuya debilidad es el “Space Invaders” de 1978.

En el caso de las familias, detalla, las primeras salas serán un descubrimiento para los más pequeños, pero en la última, en la que hay una Play Station, es más probable que sean ellos quienes den las lecciones.

Otro de los propósitos de los comisarios es el de trasladar la experiencia física, por ejemplo, de las gramolas, ya que hoy la gente no está acostumbrada a la reverberación y la dimensión espacial del sonido, que asocia más a un elemento proveniente del techo.

Será a partir de hoy cuando el público pueda adentrarse en este recorrido interactivo gracias a las monedas diseñadas exclusivamente para permitir su recreación a lo largo de la visita.

La mayoría de las piezas expuestas pertenecen a coleccionistas franceses, aunque también hay algunas de origen belga.

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