El autor de “Cien cuyes” estará de visita en Mérida
La vejez y la muerte digna son temas poco discutidos en la literatura de América Latina. En el marco de la Feria Internacional de la Lectura de Yucatán (Filey) 2024, el escritor peruano Gustavo Rodríguez, ganador del Premio Alfaguara de Novela 2023 por “Cien cuyes”, presenta su más reciente novela y nos hace hablar de estos temas incómodos con una dosis de humor.
¿Cómo nace “Cien cuyes”?
Con riesgo a decir varias mentiras, porque ordenar los pensamientos de largo plazo implica ficcionar de alguna forma, me atrevería a decir que hay tres factores detrás de “Cien cuyes”. Uno es la conciencia del propio envejecimiento. Esta es una novela que yo no hubiera podido escribir a los 40 y menos a los 30 años, ante la sensación de que uno avanza en la fila porque ve a sus padres y mentores languidecer.
Otro factor ha sido una preocupación que he tenido en los últimos años sobre por qué no naturalizamos la muerte más. Es decir, hablamos de ella como espectáculo, sicariato, crímenes, guerras, pero no como algo que nos acompaña desde que nacemos y que eso nos trae duelos terribles una vez que ocurre en nuestro entorno. El tercer factor, y el definitivo, fue la muerte de mi suegro, el padre de mi novia, que era un médico que sabía que la muerte se le venía y la afrontó de una manera muy digna. Tanto así que terminé parte de la novela para sentir que seguía conversando con él, a través de uno de los personajes, basado en cómo era él.
El humor destaca a pesar de los delicados temas que aborda la novela.
Yo creo que no fue una decisión consciente, sino que fue simplemente dejarme llevar por quien he sido toda mi vida. El humor siempre ha sido una herramienta mía —desde pequeño— para sortear momentos incómodos o situaciones un poco adversas, y parece que en la literatura también me ha servido. Sé que “Cien cuyes” trata temas a los que le solemos rehuir intelectualmente, pero por fortuna el humor ha venido a mi rescate una vez más y ha logrado volver más fluido el abordamiento de estos temas.
¿Cómo surge Eufrasia, la “sicaria misericordiosa”?
Todas las decisiones que tomo con respecto a una novela son funcionales, lógicas. Primero me enamoro de un argumento, el de esta novela por ejemplo: en la ciudad de Lima aparece una sicaria misericordiosa, una asesina en serie, pero llevada por la empatía. Entonces uno se hace preguntas como qué características debe tener un personaje para hacer creíble lo que va a hacer en este juego que el novelista propone. Yo creo que me hice preguntas y me di respuestas obvias: tenía que ser mujer, tenía que ser migrante en mi propio país, atender a personas de un nivel socioeconómico mayor que el de ella y a partir de ahí empecé a poblar los personajes con mezclas de las personas que he conocido a lo largo de mi vida. Yo intuyo que en Eufrasia confluyen hasta tres mujeres bondadosas, maravillosas, que han sido cuidadoras en mi familia o en círculos afines a la mía.
Los personajes de esta novela viven y dialogan la música, ya sean ritmos latinoamericanos, jazz o incluso Abba. ¿Qué significa la música para ti?
La música es común en mi obra. Tengo incluso otras novelas donde hay más música que aquí. Creo que tiene que ver que ha llegado un momento en mi vida donde me he dado cuenta de que mi educación sentimental no ha venido solamente de los libros. Vengo de una generación que ha visto mucho cine, escuchado mucha música en la radio y que ha estado muy influenciada por la cultura popular y creo que en el momento en que decidí abrirme a esta cultura popular —algo a lo que ciertos académicos antes le ponían peros— mi literatura es más transparente, auténtica y muchos lectores conectan con ella. A mí me complace muchísimo cuando veo que algún lector o lectora de “Cien cuyes” sube su propia playlist de la novela; te habla de que estamos en una sociedad más interconectada, no solo a un nivel noticioso, sino a través de las tecnologías y de las formas de consumo que hay.
Lima es un personaje más en “Cien cuyes”, ¿qué significa para ti?
A mí me llama la atención cómo —cuando he estado sobre todo en Europa y otros países de Latinoamérica, como México— la imagen literaria que se tiene de Lima es muy antigua. Vienen a la cabeza de quienes hablan de ella escritores como Mario Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique y de pronto se encuentran que Lima ha cambiado totalmente.
La Lima de hoy es muy distinta a la de hace 30 años pero sigue conservando ciertas características sociales como el clasismo, el racismo, la informalidad, entonces, una ciudad tan rica y fascinante como Lima es un terreno muy propicio para trabajar ficciones y yo decidí apostar por esta locación para mis historias. Primero porque es fascinante para retratar conflictos, así como alturas y abismos. Segundo, porque es el lugar del mundo que mejor conozco y del que puedo hablar con más propiedad y cuya forma de hablar puedo transmitir de una manera más fidedigna. En mis novelas la forma en que los personajes dialogan define mucho su personalidad y procedencia. Por ello para mí es importante dominar el lenguaje que se habla en una obra.
¿Cuál fue tu inspiración para escribir “Cien cuyes”?
Estoy seguro que inconscientemente todo lo que he leído está presente en esta novela. Y no solo los libros. Como dije antes, pertenezco a una generación que se ha nutrido audiovisualmente de otras formas de narrar. Yo diría que mis influencias no han sido solo de libros, sino también el cine y las series. Todo ello confluye en mi literatura.
¿Cómo ha sido ganar el Premio Alfaguara?
Ha sido un año impresionante, muy distinto el año 2023. Esa llamada que me despertó en la madrugada me tiene todavía con sus reverberaciones alrededor. En la conferencia de prensa donde se presentó la novela como ganadora del premio, la última pregunta me la hizo Pilar Reyes: “¿Qué expectativas tenía del premio?”, y yo le respondí “que abrazara a muchísima gente”. Eso se ha cumplido y estoy muy agradecido.
Yo no sé si “Cien cuyes” sea la mejor novela que he escrito, pero creo que sí toca un tema que nos conmueve a quienes tenemos o tuvimos padres y abuelos. No hablamos mucho de la dignidad al morir y eso ha hecho que a través de esta novela yo tenga una relación especial con muchos lectores.
¿Cómo es tu relación con México?
Conozco México y me encanta ese país. Los peruanos y mexicanos tenemos historias y problemas comunes y la literatura mexicana tiene gran admiración en mi país. Para mí leer a Fernanda Melchor siempre es una bomba, tiene una riqueza tremenda que se renueva con cada obra que publica. También está mi gran amigo (y también premio Alfaguara) Guillermo Arriaga.
¿Estás trabajando en una nueva novela?
Mi proceso para escribir implica que yo tenga un compromiso diario. Debido al Premio Alfagura y los viajes que implica, no pude cumplir con ese ritual el año pasado, pero ni bien empezó enero comencé a escribir mi nueva novela, aunque tendré que hacer una pausa para ir a México, lo cual me parece un recreo muy disfrutable y después regresaré a seguir escribiendo.— ALEJANDRO CASANOVA VÁZQUEZ
