El ilustrador y músico Juan Gedovius vocalizando ante los asistentes al Encuentro de Promotores de Lectura, que se realizó ayer en la Filey
El ilustrador y músico Juan Gedovius vocalizando ante los asistentes al Encuentro de Promotores de Lectura, que se realizó ayer en la Filey

Como un niño grande que se divierte y busca divertir a los demás, involucrar a quien le escucha en alguna historia que se le ocurre y, así, invitar a seguir otras historias a través de los libros fue como se presentó ayer Juan Gedovius en el Encuentro de Promotores de Lectura.

Ante mediadores y promotores de lectura y maestros, el ilustrador y escritor, y ahora también músico y cantante, ofreció un taller en el que básicamente se mostró como es y cómo crea distintas narrativas para entretener, educar y llevar a los escuchas y lectores hacia las profundidades de los libros.

El citado Encuentro se efectuó en el marco de la Filey. Con la participación de Gedovius se cerró el programa de un solo día, al que asistieron 70 personas.

En su intervención, Juan Gedovius contó que estudió música e incluso hizo laudería, y que siempre le ha gustado dibujar.

Un día lo invitaron a ilustrar unos cuentos para niños, cuando, según dijo, el gobierno comenzaba a interesarse en crear algunos textos para la infancia.

Cuando se presentó al trabajo le pidieron su carpeta con las creaciones que había realizado, pero él no contaba con una carpeta; sin embargo, logró reunir una serie de dibujos que tenía por un lado y otro y los entregó.

Le ofrecieron un empleo en el que tenía que dibujar niños y niñas para unos libros, lo cual era algo que no quería, porque a él le gusta dibujar duendes, dragones y monstruos. De cualquier manera cumplió y al entregarlo le indicaron que no servía, y tuvo que rehacerlo porque de otra forma no le pagarían.

Admitió que lo hizo de malas, porque no era lo que quería dibujar y eso implicó un doble trabajo, y fue lo que le llevó a pensar que, si quería dibujar monstruos, entonces tenía que hacer sus propios libros. Así que comenzó a hacer sus propias historias.

También compartió sobre ese gusto que tiene por la música, sobre las rimas que muchas veces se forman cuando escribe y que ahora se le ocurrió cantarlas.

Resaltó que para un creador es importante tener distintas aristas: dibujos, narración, mediación y, por qué no, interpretación musical.

Entonces tomó la guitarra, se puso a cantar y a hacer sonidos vocales, y pidió a los asistentes que lo siguieran con esas vocalizaciones.

Durante un buen rato interactuó con ellos cantando, haciendo sonidos, gritando y aplaudiendo.

Explicó que cuando quiere crear una historia la inspiración adopta muchos nombres: duendes, dragones, Chucky… lo importante es abrir la imaginación.

A lo largo de su intervención contó varias historias improvisadas, usó la música y el ritmo como vías de entretenimiento para atrapar a la audiencia, y, sobre todo, jugó con el movimiento y las modulaciones de la voz para mostrar cómo el tono correcto puede llamar la atención de quien escucha.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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