Alberto Villarreal con un ejemplar del libro que presentó el domingo pasado en la última jornada de la Feria Internacional de la Lectura
Alberto Villarreal con un ejemplar del libro que presentó el domingo pasado en la última jornada de la Feria Internacional de la Lectura

Cuando se habla de Alberto Villarreal, sus lectores podrán definirlo como un autor juvenil que escribe historias y poemas de amor, que en algunos versos ha explorado la crisis sobre crecer, la pérdida, la ansiedad, pero siempre volviendo a ese sentimiento que se asume al palpitar del corazón.

Si bien con “Aquí no hay sed” (Planeta, 2022), Villarreal ya dejaba ver un cambio en sus letras que buscan la madurez de quien va ganando experiencia propia, de aquella que llega con la edad, con “Todo lo que no me deja olvidarte” (Planeta, 2023) sus lectores habrán podido encontrar un cambio más oscuro, pues atrás han quedado el romance idílico para dar paso a la reflexión de temas como el suicidio, el luto, la pérdida y el abandono.

Se trata, además, de un libro que conecta sus inicios como autor y lo que él define como aquello que quería alcanzar cuando inició aquel contrato con la editorial a los 20 años de edad.

“Cuando salió ‘Ocho lugares que me recuerdan a ti’, las personas siempre me preguntaban si habría algo después, y la verdad es que en mi cabeza no iba a suceder, pero sí sabía que si en algún momento por cosas de la vida sucedía tenía que ser con el personaje de Edgar (…), lo conocimos muy poco en el libro anterior y sentía que tenía muchas cosas que compartir sobre él”, cuenta Alberto Villarreal en entrevista con el Diario.

¿Un amor por supera?

Aunque en sus letras suele ser un autor íntimo que deja ir en ellas sus reflexiones más profundas, en lo personal Alberto Villarreal prefiere omitir sus amores, amistades, preocupaciones y demás, sin embargo, con la confianza que le ha dado a Diario de Yucatán durante su trayectoria como escritor, se ríe al ser cuestionado sobre sus propias palabras: ¿Madrid y Edgar son la misma persona? ¿Es un amor aún no superado?

“Estoy intentando recordar qué dije…”, ríe, cuando se le menciona su participación en el pódcast de “Un Tal Fredo”, donde por primera vez decidió hablar abiertamente sobre su sexualidad, un tema del que solo se hablaba en sus redes sociales y que hoy le ha dado la libertad de probar un nuevo género con esta novela homoerótica.

“Lo que decía con Fredo es que Madrid en la vida real se llama Edgar, pero no, son libros independientes, no son libros que traten de la misma persona y éste (‘Todo lo que…’) es un libro mucho más de ficción, que sí toma sus inspiraciones en la vida real, pero que se aleja por completo de mí”.

Lejos de la censura

Un hecho que justamente podrán corroborar sus lectores, al encontrar en esta novela una prosa cargada de reflexiones y una ficción más oscura que nos presentan a personajes que luchan por encontrar el equilibrio entre la juventud y la madurez —y con ello la responsabilidad— detrás de cada una de sus acciones.

Al preguntarle sobre si como autor juvenil siente alguna responsabilidad al hablar abiertamente de las drogas y el suicidio, como lo hizo en esta novela, como si fuera algo natural nos dice:

“Creo que era el camino natural de los personajes, cuando escribo no trato de estructurar la novela, aunque lo hiciera al final los personajes van tomando el camino que deciden. No trato de censurar tampoco lo que sucede en la vida real, el consumo de drogas sucede todo el tiempo, los suicidios suceden todo el tiempo, las enfermedades mentales son algo que nos rodean (…) lo que intento con mis libros es ser una compañía para el lector, no para ser una guía, ni un proceso terapéutico, sino una compañía”.

Admite que, ante lo reciente del libro, aún no tiene una retroalimentación del público lector, pero reconoce que en sus escritos anteriores le han compartido cómo le ayudaron a identificar relaciones tóxicas o que algo estaba mal. No obstante, insiste en que ello no sustituye el verdadero acompañamiento terapéutico o profesional.

Sobre si hablar abiertamente de su sexualidad le ha causado temor de ser etiquetado, ahora que se ha aventurado abiertamente a una novela homerótica, niega que en algún momento se haya sentido encasillado.

“Creo que siempre fue algo de lo que hablé abiertamente, al menos mis poemas nunca estuvieron dirigidos a un género”, recuerda.

Por otro lado, adelanta que está preparando un ensayo sobre el amor, que parte desde sus experiencias más personales y el cual marca también un punto importante en su persona.

Será el último libro que escriba en mis veintes, en unos meses ya cumplo 30. Siento que estos libros son un poco una forma de documentar ese crecimiento, como persona, como escritor y me hace muy feliz poder tenerlo en físico, es decir, poder apreciarlo a través de los libros”.

“Ya que tocas el tema, ¿cómo llevas eso de llegar al tercer escalón? ¿Estás nervioso?”, le preguntamos.

“Pensé que iba a estar más nervioso, todavía faltan seis meses, lo veo lejano todavía, pero bien. Me emociona”.