Los emperadores Maximiliano y Carlota llegaron a México con la idea de construir una monarquía, pero se encontraron con un sinfín de obstáculos que acabaron en la locura de la emperatriz y la muerte del emperador.
Es común pensar que la realeza está envuelta en el enigma, los secretos y los escándalos, por ello no es de extrañar que el intento de establecer un segundo imperio en México detonara la incertidumbre y desconfianza hacia aquel par de personajes europeos que pasaron a la Historia como los desafortunados enemigos de la nación mexicana.
El escritor Pedro J. Fernández narra en su nueva novela “Maximiliano. Memorias secretas del emperador mexicano” la vida de aquel austríaco que gobernó brevemente México.
El género literario en el que se ha desenvuelto Fernández es un punto de encuentro entre la investigación y la creatividad narrativa. Desde el primer instante en que Pedro decide abordar la historia de cierto personaje, su caminar por los ensayos, cartas y testimonios es indispensable para la concepción de una trama. “El libro fue complejo de crear”, admitió el autor al Diario, pues al ser una novela histórica se requiere de una investigación exhaustiva.
Hombre culto
En el caso particular de “Maximiliano”, Fernández aclaró que hay suficiente documentación del personaje porque “él era un hombre que escribía mucho: cartas, diarios, poemas; era un hombre muy culto”, lo que le ayudó mucho a conocer la voz narrativa y la personalidad del emperador.
Antes del libro que escribió Pedro, mucha de la información que se encontraba acerca de Maximiliano de Habsburgo provenía de la perspectiva de su esposa Carlota, con quien tuvo altas y bajas a lo largo de sus años de matrimonio, y es por lo anterior que socialmente sólo se reconoce al monarca en una etapa adulta.
Sin embargo, y como se describe en la novela, el personaje principal también tuvo una infancia. “Los personajes se construyen, van encontrando fortalezas y su propia voz”, declaró. Este crecimiento y evolución es lo que le otorga al biografiado una dimensión mucho más humana y compleja.
Pedro J. Fernández ha publicado novelas acerca de otros personajes históricos, como Porfirio Díaz, Emiliano Zapata, Benito Juárez y Malintzin, con la firme intención de humanizar a estos héroes y villanos de la historia nacional.
Fernández aseguró que “hay que entender que son personajes de su tiempo y también de dónde vienen: si sabemos acerca de su infancia, podemos comprender mejor su vida pública y privada como adultos”.
El lector de las novelas de Fernández, además de aprender de una forma distinta acerca de la historia nacional y sus personajes, encuentra semejanzas personales con las figuras históricas.
Conexión
“Justo hace poco una chica me dijo que conectó con la parte política de (Porfirio) Díaz y que eso la llevó a tomar la decisión importante de estudiar Relaciones Internacionales. Y uno podría pensar ¿quién va a conectar con Porfirio Díaz como presidente?, pero Díaz como gobernante fue un político muy hábil que sabía manejar a las personas y eso le llamó mucho la atención a la joven”, agregó Pedro.
“Me gustan los personajes que yo pueda trabajar, que sean interesantes, tengan dimensiones y me puedan dar varios aspectos de la vida”, dijo el autor al plantearse futuros proyectos. El próximo propósito literario que lo tiene entusiasmado es acerca de Antonio López de Santa Anna, una figura cínica e incomprendida.— SUEMY D. POOT LÓPEZ
