Fernando Ojeda Llanes, anteanoche, en la conferencia “Analogías entre la Sábana Santa y el manto de la Virgen María de Guadalupe”, que ofreció a decenas de personas en el Salón Kristal del Club Cumbres
Fernando Ojeda Llanes, anteanoche, en la conferencia “Analogías entre la Sábana Santa y el manto de la Virgen María de Guadalupe”, que ofreció a decenas de personas en el Salón Kristal del Club Cumbres

Sobre dos objetos sagrados habló Fernando Ojeda Llanes, director del Instituto Superior de Estudios Guadalupano, campus Mérida, anteanoche, en la conferencia “Analogías entre la Sábana Santa y el manto de la Virgen María de Guadalupe”, en el Salón Kristal del Club Cumbres de Mérida.

“La Sábana Santa y el manto de la Virgen de Guadalupe han sido objeto de estudio de todo tipo, y en los dos hay sangre”, recordó.

Otra de las analogías de la Sábana Santa y el manto de la Virgen de Guadalupe es que en las dos, los cuerpos tienen doblada la rodilla izquierda. En la Sábana Santa Cristo tiene doblada la pierna izquierda y ahora que tenemos el cuerpo (una escultura) se ve muy claramente, la tiene flexionada. Y en el manto, la Virgen de Guadalupe tiene flexionada la pierna izquierda debajo de su vestido, es un paso de danza para los indígenas.

La conferencia la ofreció Ojeda Llanes como parte de la Exposición “Entró, vio y creyó”, de la Sábana Santa de Turín y el Cuerpo de Cristo que concluyó anteayer, en Club Cumbres.

El programa de la Exposición “Entró, vio y creyó” inició el jueves 21 e incluyó un programa de conferencias que concluyeron con la citada conferencia.

El evento fue organizado por el Centro Mexicano de Sindología y el Centro Sacerdotal Logos.

Analogía 20

Fernando Ojeda resaltó en su intervención que lo más importante es la analogía número 20, que tiene relación con las flores, con la señal que le pidió el obispo fray Juan de Zumarraga a Juan Diego para que le demuestre la aparición de la Madre de Dios, ya que el cerro del Tepeyac era un lugar árido, pero tal como le dijo la Virgen, subió y vio flores, que cortó y llevó a la Virgen, como ella le pidió, y las tocó. Luego Juan Diego se las llevó al obispo, las flores tocadas por María, y al caer la tilma con las flores se vio impresa en ella la imagen de la Virgen de Guadalupe.

“¿Cuál es la analogía? Es que la imagen de la Virgen de Guadalupe tiene sangre de Cristo y la Sábana Santa tiene sangre de Cristo”.

“¿Por qué el manto de la Virgen de Guadalupe tiene sangre de Cristo y por qué la Sábana Santa tiene impresa flores? Alguien se las puso cuando Cristo estaba en el sepulcro. Al investigador que descubrió las flores, botánico de Jerusalén. le preguntaron por qué había flores en la Sábana Santa. Y él dice que es costumbre que cuando algún objeto se mancha con la sangre del difunto se ponga junto con él en el sepulcro. Y dice que es lógico que los que amaban a Cristo le pusieron ramos de flores debajo de su cruz, que se marcharon de sangre. Y las flores manchadas de sangre se pusieron en el sepulcro”.

Planteó que alguien deshojó 300 “florecitas” y formó una corona alrededor de la cabeza de Cristo. “¿Quién lo hizo? ¿Quién las puso? La Madre de Cristo”.

“Yo pregunto a todo mundo, a cardenales, obispos, científicos, en conferencias, y la respuesta ha sido ‘la Virgen María’, que es la misma Virgen de Guadalupe que se manchó de sangre las manos, desde que bajaron a Cristo de la cruz, al colocar las flores en sepulcro”.

“Entonces esta es mi teoría, mi hipótesis, no lo dice ningún libro: las mismas manos que se mancharon de sangre cuando le puso las flores a su hijo, en el sepulcro, son las que tomaron las flores para enviarle al obispo Juan de Zumarraga”.

En el evento, Fernando Ojeda recibió una medalla de plata, en un lado acuñaron el rostro de Cristo tomado de la Sábana Santa y en el otro lado, a la guadalupana.

A la Exposición asistieron 1200 personas.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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