Fotografía de Antonio Keb Cetina del Kukulcán lunar
Fotografía de Antonio Keb Cetina del Kukulcán lunar

Kukulcán asistió puntualmente a su cita para descender por El Castillo de Chichén Itzá y lo hizo no solo bajo la luz del Sol, sino también de la Luna, pues en la madrugada del domingo y de ayer se pudo apreciar el fenómeno.

El descenso del Kukulcán lunar es impresionante, resalta Eddie Salazar Gamboa, investigador, quien detalla que en ese momento el ambiente no es caluroso, el cielo está estrellado y se ve cómo la luz de la Luna va formando la “serpiente emplumada” en la pirámide.

Salazar Gamboa fue junto con Víctor Segovia Pinto pionero en el estudio del fenómeno en 1990.

Afirma que en ese entonces se preguntaba si la Luna, cuya luminosidad es 400 mil veces menor que la del Sol, podía iluminar El Castillo y formar la serpiente en la alfarda de la pirámide.

Comenzó por calcular cuándo podía suceder el fenómeno. El 5 de abril de 1993 se comprobó el hecho. Ese día, de 12 de la noche a 6 de la mañana permanecieron en la zona arqueológica, donde atestiguaron la formación de la serpiente entre las 3 y 4 de la mañana. Siete perfectos triángulos isósceles dieron forma a Kukulcán y al cabo de varios minutos fueron desapareciendo.

Carolina Cárdenas Sosa, secretaria de Turismo estatal de la época, dio las facilidades para que se pudiera hacer la comprobación.

Salazar Gamboa dice que el Kukulcán lunar es lo opuesto al solar, pues aquél ocurre entre las 2 y las 4 de la madrugada y éste, entre las 2 y las 4 de la tarde.

Hasta la fecha el fenómeno no puede ser observado por el público general, ya que a la hora en que sucede la zona arqueológica está cerrada a los visitantes y, de acuerdo con Salazar Gamboa, no ha habido el interés gubernamental en promoverlo.

Según explica, el fenómeno sucede en distintas fechas, pues depende de varios factores, como la lunación.

Este año sí se pudo ver, ya que Antonio Keb Cetina, custodio de Chichén Itzá, tomó fotografías del suceso.

Salazar Gamboa llama al Kukulcán lunar la “serpiente de la crucifixión”, ya que casi siempre coincide con la Semana Santa.

“Casi siempre es después de la primera Luna llena después del equinoccio de primavera, no antes del 21 marzo ni después del 25 abril”, precisa.

Recuerda que en Semana Santa siempre hay Luna llena y este año fue anteayer.

Indica que, a diferencia del Kukulcán solar que se puede ver varios días en todo su esplendor, el lunar solo ocurre uno o dos días máximo, debido a que el satélite de la Tierra se mueve 12 grados diariamente.

Se ha comprobado que el Kukulcán lunar se puede observar en la primavera y el verano, en cada equinoccio.

El investigador hizo un catálogo que reúne las fechas entre 1990 y 2036 en que ocurre el descenso del Kukulcán lunar.

Dice que, luego de hacer los cálculos, los comparó con el ciclo metónico de la Luna y vio que coincidían perfectamente.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán