“Con esta Eucaristía se renuevan no solo nuestros amados sacerdotes, sino que se prepara a toda nuestra Iglesia, a cada uno de sus miembros, a renovar sus promesas bautismales. Si tomamos en serio este renacimiento, nuestra Iglesia puede abrillantarse más para así mostrar el verdadero rostro de Cristo”, aseguró el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, en la Misa Crismal que presidió ayer en Catedral.
Esa situación “atraerá a muchos de los que se han alejado del Señor, de los cuales todos somos responsables”, añadió el prelado en la celebración que congregó a dos mil personas, incluyendo los 200 integrantes del presbiterio que renovaron sus promesas sacerdotales.
“Hago un llamado urgente a que no se dejen engañar ni conducir por youtubers católicos y otros predicadores que se creen superiores al Papa y que desorientan, atentan contra la unidad de la Iglesia”, exhortó.
Afirmó asimismo que cada obispo, sacerdote y laico son infalibles en materia de fe y costumbres.
El prelado bendijo los óleos santos y consagró el santo crisma que se presentaron en crismeras y botellas.
“Podemos decir con toda verdad que (la Misa Crismal) es como una fuente que inauguramos, como una compuerta que se abre y emana desde el altar de esta Santa Iglesia Catedral y que durante todo el año fluirá como un río de gracia que se extenderá sobre todo el territorio de Yucatán”.
“Y alcanzará a cuantos vengan a participar de la vida de la gracia de nuestra Iglesia, porque el crisma que aquí se consagra ungirá la frente de todos los bautizados y confirmados, lo mismo que las manos de nuestros próximos sacerdotes, mientras que el óleo de los catecúmenos ungirá el pecho de los que van a ser bautizados y el óleo de los enfermos fortalecerá a nuestros hermanos enfermos, trayéndoles la salud del alma y, si Dios lo quiere, también la del cuerpo”.
Recordó que en el pueblo santo de Dios no hay superioridad de unos sobre los otros, sino que el que quiera ser el primero tiene que ser el último y el servidor de todos.
“Ser obispo, presbítero o diácono no significa ser superior a los demás, sino humildes servidores de sus hermanos, a quienes aman como nuevos Cristos dispuestos a dar su vida por ellos”.
Monseñor Gustavo Rodríguez agradeció a los obispos auxiliares Pedro Mena Díaz y Mario Medina Balam por el servicio que han brindado en su nombre a raíz de su accidente de automóvil. A la misa asistió con yeso en la muñeca izquierda y la clavícula derecha. “Solo el Señor es indispensable y nosotros, criaturas contingentes, podemos faltar en cualquier momento”, dijo.
“Al igual que hace un año, ahora he vuelto a ser testigo de mi propia contingencia. Agradezco a todos y a cada uno de ustedes las oraciones que han elevado por mi pronta recuperación y en particular agradezco a mis hermanos sacerdotes por animar esta oración de intercesión y, más aún, por seguir cada uno en el cumplimiento de su ministerio que hace presente el mío propio”.
“Recordemos que la tarea evangelizadora debe ir más allá de las paredes de cada templo, fomentando ambientes de familias unidas, ambientes sociales llenos de paz y obras de amor y justicia a los necesitados; ambientes que cuidan de nuestro mundo, nuestra casa común”.
“Pueblo sacerdotal, hagan de su vida entera, incluyendo su vida familiar, sus oficios, profesiones y vocaciones específicas, un ejercicio pleno de su sacerdocio bautismal”.
“María Santísima, madre de Cristo sacerdote, quiere caminar junto a nosotros sinodalmente, tengámosla siempre presente en nuestra vida y ella nos llevará a Cristo y nos ayudará a mantenernos unidos en el amor”.
El prelado junto con los demás sacerdotes renovó sus promesas de pie, y los presbíteros alzaron la mano derecha durante la consagración del Santo Crisma.
El Arzobispo no celebrará los demás oficios de Semana Santa por convalecencia.
Antes de la Misa Crismal, los sacerdotes tuvieron una reflexión en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación (Monjas) y después caminaron en procesión a la Catedral.
Monseñor Rodríguez Vega celebró con los obispos auxiliares y el emérito Emilio Carlos Berlie Belaunzarán.
Hoy jueves, en la Catedral, la misa de la Cena del Señor será celebrada a las 6:30 p.m. por el obispo Mena Díaz.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
