Las vacaciones, el Sol y los paseos siempre se disfrutan. Y aunque las risas no faltan, siempre causan estragos en el cabello.
La exposición al Sol así como al salitre del mar y el cloro de las piscinas debilitan las fibras capilares y el cabello empieza a tener un aspecto deshidratado y sin brillo. En los cabellos teñidos, a esto se le suma la pérdida de color.
Para evitar que el daño sea mayor, puedes protegerlo de los rayos del Sol usando sombreros, gorras o pañuelos.
También es de ayuda alejarte de los peinados muy apretados porque éstos quebrarán el cabello; opta por peinados más sueltos.
Después de las vacaciones, usa productos hidratantes, distintas marcas tienen shampoos, acondicionadores, mascarillas capilares y cremas para peinar que le devuelven la vida al cabello reseco.
No está de sobra una visita al estilista para un recorte de puntas y retirar las áreas que presentan más daño.
Mientras el cabello se recupera totalmente, evita exponerlo a tratamientos químicos y limita el uso de herramientas de calor (secadoras, planchas o rizadoras); pero si necesitas usar alguna de estas herramientas, aplica un protector térmico antes de utilizarla.— Judith López Medina
