MADRID (EFE).— Lo extranjero, queer e indígena serán el centro de la Bienal del Arte de Venecia, que comenzará este sábado 20.
Se trata de uno de los eventos artísticos más importantes del mundo y en el que el pabellón israelí decidió no abrir sus puertas hasta que haya alto al fuego en Gaza.
“’Stranieri Ovunque. Extranjeros en todas partes” es el título de la 60a. Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia, que se podrá visitar hasta el 24 de noviembre y que, comisionada por primera vez por un representante de América del Sur, el brasileño Adriano Pedrosa, contará con 88 pabellones nacionales.
Panamá y Senegal se estrenan con pabellón propio en esta edición, a la que cuatro países acudirán por primera vez: Benin, Etiopía, Tanzania y Timor Oriental.
El que no abrirá es el pabellón israelí. La artista Ruth Patir y sus comisarios anunciaron ayer que no lo inaugurarán “hasta que se alcance un acuerdo de alto al fuego y liberación de rehenes” en Gaza.
La artista y los comisarios, que adoptaron así “una postura de solidaridad con las familias de los rehenes y la amplia comunidad de Israel que reclama un cambio”, compartió su decisión en un cartel colocado en el exterior de su pabellón, titulado “(M)otherland”.
En febrero pasado, artistas, instituciones y organismos culturales pidieron a la Bienal de Venecia la exclusión de Israel por considerar “inaceptable acoger a un Estado comprometido en las atrocidades que continúan contra los palestinos en Gaza”, lo que fue rechazado por los organizadores.
