Hoy voy a hablar sobre los efectos del vino en las personas que rara vez toman o que creen que al beberlo se ponen a la moda o socializan un poco más.

Esas personas que dicen que de vinos no conocen nada, pero sí tienen ganas de saber más.

Es bueno que comiencen a conocer algo más sobre el mundo del vino, saber qué es lo que están tomando es siempre beneficioso, ya que si me informo mucho más de algo que me gusta sé que lo voy a disfrutar con más ganas.

Si usted, estimado lector, es de esas personas que no toma o no le gusta porque no conoce, o ha probado alguna vez vino y le sabe amargo, no se aflija; lo primero que debe hacer es tener algunos conceptos en claro.

Mucha gente (me refiero a la que no conoce) cree que se le llama “vino” a todo lo que contenga licor o alcohol, me ha tocado oírlo en varios lugares y me llama la atención que se utilice ese término para generalizar.

El vino es un fermentado de uvas y el resto de los licores o alcoholes, ya sea ron, whisky, vodka, tequila, son destilados, proceden de otro tipo de frutos de la tierra, como cereales, en el caso de los whiskys.

Los vodkas, en su mayoría, se elaboran de papas; de agave, el tequila, y de la caña de azúcar, el ron.

Aunque no existen como tal los vinos para principiantes, sí que podemos establecer una serie de leyes no escritas para que, si no tienes experiencia con esta bebida alcohólica, tu iniciación sea progresiva y de lo más placentera. Lo más habitual es que, si no tenemos costumbre de beber vino, no conozcamos las características de cada tipo y, por tanto, no sepamos por cuál empezar.

Por lo general, lo mejor es comenzar a beber vinos suaves, frescos y ligeros. La astringencia o la complejidad de un vino pueden ser demasiado para una primera vez. Por eso, lo ideal es que apuestes por aquéllos “más agradecidos” al paladar, como los blancos o rosados. Los que tienen notas dulces y afrutadas con uvas Chardonnay o Sauvignon Blanc son siempre un acierto.

Para saber cómo elegir un buen vino no te tienes que llevar únicamente por el precio. Mi consejo es que apuestes por sellos como la Denominación de Origen. La gente que no conoce, prueba el vino y le queda esa sensación de “amargura” en boca y deja de tomarlo, solo le gustan los dulces. Si bebe ciertos destilados perfumados y dulzones, como el ron, al encontrarse con un fermentado de uva es lógico que le sepa “amargo”, ya que el paladar de mucha gente se acostumbra a lo dulce.

La opción es pedir una copa de vino dulce, que es superagradable al paladar de muchos mexicanos.

Lo cierto es que existe un abanico de posibilidades con el cual una persona podría animarse a tomar vino, probando nuevas opciones y teniendo otras vivencias, solo es cuestión de animarse. Una copa de merlot es un buen comienzo, hablando de un vino suave, un utilitario, que va bien con muchas comidas típicas de la región.

Sommelier.

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