Aunque las mujeres posmenopáusicas tienen un mayor riesgo de tener cáncer de ovario, este mayo se difundió el “extraordinario” caso de coriocarcinoma de ovario en una mujer de 28 años de edad y sin embarazo.
El coriocarcinoma es un “tumor maligno de crecimiento rápido, que se origina en las células trofoblásticas (células que ayudan a que el embrión se adhiera al útero y se forme la placenta)”, define el Instituto Nacional de Cáncer (NIH) de Estados Unidos.
Las mujeres posmenopáusicas tienen un mayor riesgo de tener cáncer de ovario, una de cada 2,500 mujeres desarrolla la enfermedad y un 70% de los casos se diagnostica en una etapa avanzada, lo que resulta en una deprimente tasa de supervivencia a cinco años del 30%, indica el Dr. Aydin Eresen, investigador asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de California, EE.UU. en un artículo publicado el 3 de mayo de 2024 en la revista Radiología Académica.
El extraordinario cáncer de ovario en una joven sin embarazo
El extraordinario caso de cáncer de ovario juvenil ocurrió en China y se publicó el mismo 3 de mayo en las revistas Medicine, de Baltimore, EE.UU., por cuatro especialistas de China, encabezados por el investigador Wei Xiong.
Las neoplasias trofoblásticas a menudo se asocian con el embarazo y las neoplasias trofoblásticas no gestacionales son extremadamente raras, afirman los autores en su reporte de este caso clínico.
El coriocarcinoma de ovario no gestacional (NGCO), agregan, es un tumor derivado de células germinales muy agresivo que frecuentemente se presenta con metástasis hematógena temprana.
Asimismo, relatan que la paciente, soltera, de 28 años y con menstruación regular, acudió a un hospital porque experimentó sangrado vaginal una semana después de su último ciclo menstrual.
Tras un examen de hormonas y un ultrasonido que reveló un teratoma, o sea, un tumor de células germinativas que a veces contiene varios tipos de tejido, como pelo, músculo y hueso, se le diagnosticó erróneamente que presentaba un embarazo ectópico.
A la joven se le recomendó hospitalización para cirugía, pero ella se negó y rechazó el diagnóstico porque, dijo, adopta estrictas medidas anticonceptivas.
Entonces acudió al Hospital Universitario de China Occidental, donde laboran dos autores del estudio. Ahí se confirmó el teratoma en el ovario derecho y otro en el izquierdo que fue considerado embarazo ovárico.
Un cáncer de ovario raro
Dada la rareza de las características clínicas, dicen los investigadores, invitamos a expertos en oncología ginecológica, radioquimioterapia ginecológica e imágenes médicas para discutir este caso, complementado con imágenes de tomografía computarizada mejoradas y sin contraste de la cabeza, el tórax, el abdomen y la pelvis.

Además, la joven autorizó una cirugía laparoscópica, que permitió observar en el ovario izquierdo una masa de unos seis centímetros de diámetro, con evidente sangrado y necrosis, y en el derecho, un quiste de unos 4 cm que contenía pelo y grasa. Ambos fueron extraídos a través del abdomen.
Luego, el examen patológico por congelación rápida de ambas masas determinó que la joven tenía en el ovario izquierdo un tumor con muchos trofoblastos displásicos, y en el derecho, un quiste (un teratoma).
El tratamiento y efectos adversos
A la joven se le trató con quimioterapia, presentó efectos adversos a ésta, como caída de cabello, úlceras orales y supresión de la médula ósea, y después se le hizo otra cirugía laparoscópica para preservar su fertilidad.
Además, se le hizo seguimiento cada tres meses durante dos años después de la cirugía.
La menstruación de la joven se reanudó cuatro meses después de completar el segundo y último ciclo de quimioterapia; los indicadores tumorales estaban dentro del rango normal y no se observaron signos de recurrencia después del seguimiento de 36 meses.
“Este es un caso extraordinario de coriocarcinoma de ovario que surgió sin gestación previa, y la falta de antecedentes de embarazo de la paciente hizo que se ignorara el diagnóstico”, destacan Wei Xiong y coautores.
