Obras de la exposición “Parientes desconocidos” que ayer se inauguró en el Museo Leopold de Viena, donde podrá visitarse hasta octubre
Obras de la exposición “Parientes desconocidos” que ayer se inauguró en el Museo Leopold de Viena, donde podrá visitarse hasta octubre

VIENA (EFE).— Un Klimt de 1885 y una obra de hace dos años. Cubismo checoslovaco y arte trasgresor letón. Cuadros serbios de 1970 y abstracción austríaca de los 90. Una amalgama de estilos y países que el Museo Leopold de Viena inauguró ayer como una reunión de familiares lejanos que no se conocen pese a estar relacionados.

Justo así, “Parientes desconocidos”, se llama la exhibición de 200 piezas procedentes de seis colecciones de cuatro países cuyo nexo común es que todas provienen de los fondos de empresas de una de las mayores multinacionales de seguros de Europa.

Como un encuentro de “primos segundos” repartidos por todo el continente resume esta muestra Vanessa Joan Müller, una de sus comisarias.

Primos, asegura, que forman parte de una gran familia y que tienen algo en común, pero que nunca antes se habían visto.

La exposición no se centra en ningún artista, período ni estilo concreto sino que recorre, sin orden cronológico, los fondos de esas colecciones de empresa que, por primera ocasión, se presentan juntas en este formato para celebrar el 200o. aniversario de Wiener Städtische, una de las aseguradoras del grupo.

Müller reconoce que dar forma a esta exhibición ha supuesto un desafío porque las 200 piezas, de 94 artistas, cubren 150 años de historia de la pintura, desde un retrato femenino terminado por Gustav Klimt en 1885 hasta “New Fiery Community”, mural de 2022 de la austríaca Barbara Kapusta.

“Pero tomamos una decisión consciente de mostrar todo el espectro y luego miramos dónde estaba el foco de cada una de las colecciones”, señala la experta.

En el proceso, cuenta Müller, se vio lo bien que “cooperaban” el surrealismo y el cubismo y se usó como nexo el modo en que se ve el pasado del arte desde el presente.

La muestra se nutre de las colecciones de empresas de Austria, República Checa, Serbia y Letonia que forman parte de la multinacional Vienna Insurance Group.

El recorrido por las cuatro salas no tiene principio ni fin marcado. Los visitantes pueden elegir dónde empezar.

A escasos metros cuelgan “Señora con sombrero de paja”, pieza de 1922 del checo Antonín Procházka, entre el cubismo y el surrealismo, y “Dama con sombrero” (1900), en la que el academicismo de Vojtech Hynais asume matices impresionistas.

Piezas de arte abstracto y montajes de fotos sobre el asesinato de Kennedy. Cuadros con reminiscencias de pop art y paisajes fantásticos. Integrantes de la Secesión de Viena, como Kokoschka y Egger-Lienz, con jóvenes pintores austríacos. La idea de esa mezcla, señala la comisaria, es que piezas creadas en contextos y épocas muy diversas se miren frente a frente, abriendo la posibilidad de que los visitantes las contemplen ahora desde perspectivas diferentes.

De hecho, Müller asegura que se trata de una forma de exponer poco habitual en un museo, sin seguir patrones cronológicos ni establecer relaciones directas entre períodos.

La exposición permanecerá instalada hasta el 6 de octubre próximo.

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