“Me gustaba el pescado en todas sus formas; el ceviche de pulpo, caracol, camarón.. Y los baños de mar a las 5 de la mañana eran deliciosos. Además de todo esto me gustan las comidas árabes porque soy de ascendencia libanesa”, dijo Rita Elidé Aguilar Alam, quien hoy cumple 100 años de edad.
Nació el 22 de mayo de 1924 en Dzidzantún, pero vivió en Progreso buena parte de su vida, estudió en un colegio de religiosas en Mérida y regresó a Progreso posteriormente, y ahora “me tienen aquí”, añadió la dama, quien es huésped del Asilo de Ancianos Brunet Celarain.
Rita Elidé fue la más pequeña del matrimonio que formaron Manuel Aguilar y Justina Alam Simón. Sus hermanos fueron Blanca, Amílcar, Mario, Manuel y Ramona, todos finados.
Su papá falleció “del corazón” cuando tenía año y medio de edad, de modo que no lo conoció prácticamente.
Rita Elidé contrajo nupcias con Marcial Concepción Chávez Flores (q.e.p.d.). No tuvo hijos, pero sí una decena de sobrinos, cuatro sobrinos nietos y cuatro sobrinos bisnietos.
Rita Elidé, de ojos verdes, buena salud, memoria y ánimo, aseguró que su vida fue muy bonita. “Mi mamá era joven cuando murió mi papá y se dedicó a nosotros en cuerpo y alma”.
“Ella nos atendía en el día y en la noche se ponía a coser ajeno para sostenernos”.
Recordó que de niña era muy callejera, le gustaba jugar con otras niñas, era muy traviesa.
Estudió en Mérida con las Madres Josefinas en el Colegio María de Montserrat, donde aprendió a dar catequismo.
“En la casa recibíamos amor, nunca recibimos quejas aunque la pasábamos mal. Siempre nos reunimos en la mesa, platicábamos, reíamos”.
“Hay que aceptar todo y ser felices con lo que tengas”, aconsejó. La centenaria dijo que hay que vivir menos estresados “sin estar pensando en tantas cosas materiales”.
También compartió los recuerdos de los días que vivía en Progreso. “Hace muchos años Progreso era muy bonito, muy tranquilo, puerto de pescadores. ¡Cómo disfrutaba cuando íbamos a la playa! Nos íbamos temprano, a las 5 de la mañana, entrábamos al mar y ahí la pasaba dos horas”.
“Iba con mi hermana y mi cuñado así que disfrutábamos ese momento ya que luego había trabajo”.
Consideró que la vida en el puerto y su alimentación han contribuido en su salud y a que haya llegado a esta edad.
Dijo que en general sus hermanos vivieron muchos años.
“El Paseo de Montejo era un descanso era muy bonito pasar por ahí, comentó. La Plaza Grande era un encanto”.
Rita Elidé dijo que su mayor deseo al cumplir 100 años “es seguir viviendo como está viviendo” y recibiendo la atención de las madres.
“Vivo tranquila, vivo contenta”, afirmó.
El Celarain también se puso de fiesta con los 100 años de María Manzanilla González, el 14 de mayo pasado.
La huésped del albergue, quien nació en Mama, señaló que para vivir 100 años hay que comer bien y “tratar de estar bien”. Al llegar al centenario de vida lo que desea es “un poquito más de vida”.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
De un vistazo
Misa de acción de gracias
Las dos damas darán gracias a Dios por sus 100 años de vida este sábado 25 con una misa que presidirá el obispo auxiliar Pedro Mena Díaz en la capilla del Asilo Celarain, a las 6 p.m. El festejo incluirá mariachi a petición de las centenarias.




