WASHINGTON (EFE).— Los objetos que llevaba en los bolsillos Abraham Lincoln, presidente de Estados Unidos, cuando fue asesinado en 1865 constituyen algunas de las más de 120 piezas de “Coleccionando recuerdos’, una exposición de la Biblioteca del Congreso que reúne artículos históricos en su nueva Galería de los Tesoros.
La muestra, que abrirá sus puertas pasado mañana, explora cómo las culturas preservan la memoria y alberga “artículos que representan la historia colectiva de Estados Unidos”, tal y como explicó en la presentación del proyecto la bibliotecaria del Congreso, Carla Hayden.
Entre estos objetos destaca el discurso que Lincoln escribió a mano y pronunció en 1863, después de la Batalla de Gettysburg, durante la guerra civil estadounidense, hoy considerado un ícono de defensa de la igualdad de derechos y de la libertad.
También se pueden contemplar los dibujos de la artista Maya Lin para el Monumento a los Veteranos de la guerra de Vietnam en Washington y el manuscrito original de la letra de la canción “Do-Re-Mi” de la película “La novicia rebelde” (1965), así como fotografías y vídeos históricos.
El espacio que acoge la muestra lleva el nombre de David M. Rubenstein, el filántropo y presidente del Consejo James Madison, quien donó 10 millones de dólares a la Biblioteca para hacer posible esta exposición, que se podrá visitar hasta diciembre de 2025.
Rubenstein, quien asistió a la presentación ante los medios, aseguró que con su contribución quiso poner el foco en la Biblioteca.
Es la más grande del mundo y conserva 178 millones de artículos, pero a juicio de Rubenstein no recibe la atención que debería de los visitantes que llegan a la capital estadounidense.
La Galería de los Tesoros David M. Rubenstein es el primer componente que se inaugura del plan plurianual “Una librería para ti”, que quiere incentivar las visitas a la institución mediante la creación de nuevas experiencias para el público a partir de espacios interactivos y exposiciones.
“El nombre de la Biblioteca del Congreso puede ser engañoso, ya que es la biblioteca del pueblo estadounidense y de los ciudadanos del mundo, no solo de los congresistas”, añadió el filántropo, que agradeció los esfuerzos del equipo que ha hecho posible “Coleccionando recuerdos”.
El resultado final consiste en una mezcla de grabaciones de voz, imágenes, diarios, manuscritos, mapas, libros y objetos personales, que “rememoran acontecimientos y relatan vidas individuales”, según la comisaria de la muestra, Cheryl Regan.
La instalación inaugural se distribuye en ocho secciones temáticas: memoria colectiva y conmemoración, patria, compendio de conocimientos, relatos personales, grabación y narración, mecanismos de la memoria y, por último, orientación de la memoria.
No hay una ruta a seguir, los visitantes pueden crear su propio recorrido alrededor de unos grandes paneles de cristal que cobijan las piezas.
“Hay muchos aspectos que hacen única a esta exposición”, afirmó la jefa de la sección de América Latina y Europa de la Biblioteca del Congreso, Suzanne M. Schadl. Por ejemplo, el trabajo “Otra piel para otra entraña”, de la antropóloga cubanoamericana Ruth Behar, consiste en un vestido confeccionado por el artista Rolando Estévez con rulos de poemas escritos por mujeres cubanas y estadounidenses.
