
MADRID (EFE).— Un equipo liderado por la Universidad de California en San Diego demostró el potencial de la tirzepatida, conocida por su uso para controlar la diabetes tipo 2, como primer tratamiento farmacológico eficaz para la apnea obstructiva del sueño.
Éste es un trastorno caracterizado por episodios repetidos de respiración irregular a causa de la obstrucción total o parcial de las vías respiratorias superiores.
El nuevo tratamiento desarrollado para la diabetes muestra “resultados prometedores” en el mejoramiento del sueño y la salud en general de las personas con obesidad y apnea obstructiva del sueño, asegura el grupo de investigadores.
Los resultados del trabajo se publican en “The New England Journal of Medicine” y, según sus responsables, el tratamiento, aún en fase de estudio, tiene el potencial de elevar la calidad de vida de millones de personas afectadas por este tipo de apnea (AOS).
“Este trabajo marca un hito importante en el tratamiento de la AOS, al ofrecer una nueva y prometedora opción terapéutica que aborda tanto las complicaciones respiratorias como las metabólicas”, afirma Atul Malhotra, autor principal y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego.
La AOS puede reducir los niveles de oxígeno en la sangre y asociarse a un mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares, como hipertensión y cardiopatías. Estudios recientes, también dirigidos por Malhotra, sugieren que el número de personas con AOS en el mundo se acerca a 936 millones.
La nueva cohorte de estudio, realizada en dos ensayos clínicos en fase 3, doble ciego, aleatorizados y controlados, incluyó a 469 participantes diagnosticados con obesidad clínica y AOS de moderada a grave.
Se reclutaron en centros de 9 países, entre ellos Estados Unidos, Australia y Alemania. Los participantes utilizaban o no la terapia de presión positiva continua en las vías respiratorias, el tratamiento más común para la apnea del sueño, que emplea una máquina para mantener abiertas las vías respiratorias durante el sueño, con lo que se evitan las interrupciones en la respiración.
A los pacientes se les inyectaron 10 o 15 miligramos del fármaco o un placebo. El efecto de la tirzepatida se evaluó durante 52 semanas.
Los investigadores descubrieron que la tirzepatida causaba “una disminución significativa” del número de interrupciones de la respiración durante el sueño, indicador clave para medir la gravedad de la AOS. Esta mejora fue mucho mayor que la observada en los que recibieron un placebo.
Algunos de los participantes que tomaron el fármaco llegaron a un punto en el que el tratamiento de la terapia de presión positiva podría ya no ser necesario, según la Universidad de California.
Además, la terapia farmacológica mejoró otros aspectos relacionados con la AOS, como la reducción de factores de riesgo de males cardiovasculares y la mejora del peso corporal, señalan los autores.
El efecto secundario más frecuente fue la aparición de males estomacales leves.
Este tratamiento es una opción accesible para las personas que no toleran o no se adhieren a las terapias existentes, afirma Malhotra.
“Creemos que la combinación de la terapia de presión positiva continua con la pérdida de peso será óptima para reducir el riesgo cardiometabólico y los síntomas”.
Los próximos pasos incluyen la realización de ensayos clínicos para examinar los efectos a más largo plazo de la tirzepatida.
En el trabajo también participaron científicos de la Universidad de Sídney, el Hospital Universitario de Berlín, la Facultad de Medicina de Harvard y la empresa Eli Lilly, que en parte lo financia.
