NUEVA YORK (EFE).— Bill Viola falleció a los 73 años en su residencia de Long Beach (California), confirmó ayer su estudio.
El videoartista neoyorquino falleció “pacíficamente” anteayer en su domicilio por complicaciones derivadas de la enfermedad de Alzheimer, según indicó en redes sociales el Bill Viola Studio, que es dirigido por la esposa del artista, Kira Perov.
Señalado como uno de los artistas contemporáneos más importantes del mundo, Viola empezó a ganar reconocimiento de manera rápida cuando en la década de 1970 empezaron a surgir los creadores artísticos que trabajaban con el vídeo.
Inspirado por los grandes maestro del Renacimiento, muchos de sus trabajos hicieron eco de grandes obras de este período, si bien sus primeros proyectos muestran una fascinación por los efectos especiales.
Más sensibilidad
Durante la década de 1990 los trabajos de Viola adquirieron un cariz más personal tras la muerte de su madre y el nacimiento de su segundo hijo, etapa en la que destaca “Tríptico de Nantes”, en el cual en uno de tres paneles expone imágenes de su mamá en su lecho de muerte.
Los vídeos e instalaciones que expuso a lo largo de su trayectoria reflejan una fijación por las diferentes etapas de la vida humana, incluida la muerte, así como por el desarrollo de la conciencia y las tradiciones espirituales occidentales y orientales, entre las que se cuentan el budismo zen, el sufismo islámico y la mística cristiana.
Los medios estadounidenses destacan sus mayores trabajos, entre ellos: “The Quintet Series” (2000), “Observance” (2002), “The Tristan Project” (2004), “The Night Journey” (2005), “Ocean Without a Shore” (2007) y “Bodies of Light” (2009).
Viola, nacido en 1951 en Nueva York, se graduó de la carrera de Bellas Artes en la Universidad de Siracusa, en 1973, y poco después empezó a colaborar con el pianista y compositor de vanguardia David Tudor, uno de los tantos artistas e instituciones con los que trabajó durante su dilatada carrera.
Recibió numerosos galardones, entre ellos el que otorga la Fundación MacArthur (1989), el Premio Internacional Cataluña XXI (2009), el Praemium Imperiale de la Asociación de Arte de Japón (2011) y el título honorífico de Doctor Honoris Causa (2011) de la Universidad de Lieja (Bélgica).
A Viola le sobreviven su esposa y socia creativa Kira, a la que conoció en 1977; sus hijos Blake y Andrei, y su hija política Aileen Milliman.
