Mercy Portillo Alcocer recibe los aplausos de los asistentes a la proyección del documental “Frente al mar. El misterio del High Ball IV”
Mercy Portillo Alcocer recibe los aplausos de los asistentes a la proyección del documental “Frente al mar. El misterio del High Ball IV”
  • Mercy Portillo Alcocer recibe los aplausos de los asistentes a la proyección del documental “Frente al mar. El misterio del High Ball IV”
  • A la izquierda, Mercy Portillo en brazos de su papá, imagen incluida en el documental, como también lo es la página del Diario que aparece arriba. A la derecha, la cineasta

Hay muchas formas de contar una historia y hay muchas historias sobre un mismo suceso, pues cada uno las relata como las vivió. En “Frente al mar. El misterio del High Ball IV”, un mediometraje de la artista audiovisual Mercy Portillo Alcocer, se cuenta una historia desde distintas miradas pero permeada por la sensibilidad de la directora del proyecto, que vivió de cerca el acontecimiento que se narra.

Anteanoche se presentó el citado mediometraje en la Cineteca Nacional “Manuel Barbachano Ponce” del Teatro Armando Manzanero, como parte de la muestra de trabajos beneficiados por el Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (Pecda) en 2023.

Portillo Alcocer, licenciada en Ciencias de la Comunicación con especialidad en cine, comenzó el proyecto hace 15 años, aún era estudiante cuando, como parte de la materia de guionismo, abordó el caso a sugerencia de compañeras.

El proyecto propone una visión personal de lo ocurrido el 10 de septiembre de 1986, cuando el barco High Ball IV desapareció de las costas de Yucatán con 9 personas a bordo, uno de ellos el padre de Mercy.

Esto desencadenó la búsqueda más grande en la historia de la Península, sin resultado alguno, pues el barco nunca apareció ni tampoco sus tripulantes, integrantes del Club Rotario.

La cineasta apenas tenía unos meses de nacida cuando el acontecimiento sucedió, por lo que podría decirse que nunca conoció a su padre. De hecho, no lo recordaba hasta que, a raíz del documental, tuvo un reencuentro con él y con su historia.

Este suceso le ha acompañado toda la vida y por esa razón al terminar la universidad decidió hacer un documental de estilo periodístico, pero al tratarse de una historia que la tocaba personalmente el tratamiento se hizo más íntimo.

Debido a que conocía de cerca a las otras familias involucradas en los hechos, tuvo oportunidad de hacer entrevistas a esposas de los otros hombres desaparecidos y también a su madre.

Le ha llevado varios años trabajar el mediometraje, que ha desarrollado por lapsos, ya que no contaba con apoyos para su realización.

Fue cuando recibió el apoyo del Pecda que pudo dedicar el tiempo necesario para dar forma al rompecabezas. De manera que han sido muchos años los que pasaron antes de llegar a este momento, lo que se puede ver en la diferencia de formatos con que se grabó el documental, desde los análogos hasta los digitales.

Y es que Mercy incluye partes de vídeos que su papá, un videógrafo aficionado, grabó en vida de sus hermanos, ella misma de bebé y momentos familiares.

Es un primer acercamiento a lo que la joven cineasta quiere decir, pues siente que hay mucho más para profundizar en el tema, así que no lo da por terminado.

Además de las entrevistas, las imágenes de la playa y los fragmentos de vídeos familiares se incluyen tomas de publicaciones que el Diario hizo del suceso y del que dio puntual seguimiento durante varias semanas.

Anteayer, después de la proyección del documental Mercy Portillo participó en un conversatorio con Rosa Márquez Galicia y Liliana Hernández Santibáñez (ambas de producción) y Martha Uc (edición) para hablar del proceso de creación.

Algunas personas del público hicieron uso de la palabra para manifestar su sentir sobre el trabajo y felicitar a la directora del proyecto y su equipo. Así lo hizo, por ejemplo, la titular de Sedeculta, Loreto Villanueva Trujillo.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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