MADRID (EFE).— Tras vender 50 millones de libros con su anterior saga, “Cazadores de sombras”, Cassandra Clare presenta ahora la primera entrega de una nueva propuesta, “El guardián de espadas”, en la cual aparecen alegorías de “monstruos como Trump”.
Cassandra Clare es el nombre literario de Judith Rumelt, una de las escritoras más aclamadas del género fantástico en el mundo.
Un género en el que, dice, “intenta girar, dar la vuelta a nuestros miedos, a esos monstruos reales como Donald Trump, y convertirlos en alegorías”.
Y así lo ha demostrado en algunas de sus novelas, como en la saga “Cazadores de sombras”, traducida a 35 idiomas y en cuya trama hay un movimiento, el de esos cazadores de sombras, que tienen como modo de vida la adaptación literaria de los lemas políticos de Trump.
“Fui capaz de escribir sobre un político muy corrupto y cómo la retórica de hacer que los cazadores de sombras sean grandes otra vez está basada básicamente en eliminar a cualquiera que fuera diferente. Algo que acaba en desastre”, afirma.
En “El guardián de espadas” (Cross Books-Planeta), la autora estadounidense vuelve a construir un mundo, llamado Castelana, donde sus habitantes conviven en un ambiente de traiciones y acuerdos secretos.
Pero Clare sigue siendo fiel a su identidad y la magia y la fantasía están presentes no solo en el ambiente, sino también en sus principales personajes: Kel, un joven cuyo destino desde que nació es proteger y morir, si así acontece, por el príncipe Conor, y Lin, una médica incapaz de curar a su mejor amiga sin usar prácticas prohibidas.
Destino, deber y amor. Tres ingredientes de la literatura universal que Clare fusiona en una trama en la que aparecen reflexiones del astrólogo suizo Paracelso, del siglo XVI, como que “la única diferencia entre un veneno y el antídoto es la dosis”.
Un mensaje que ella incluye para “hacer una llamada a la moderación”.
“Si hay demasiado de cualquier cosa te puedes envenenar, si bebes demasiada agua te puedes envenenar. Creo que cuando nos fijamos en el extremismo político, y creo que Trump es un extremista, la gente se ve atraída porque representa el cambio, pero en realidad no representa el cambio, representa el deseo de volver a un pasado que jamás existió y en ese sentido es veneno”.
Por eso “El guardián de espadas” va más allá de la fantasía porque “trata del poder y de los efectos corruptores” y cómo un amor prohibido, “a nada que se descontrole”, podría acabar con todo un reino.
Pese a encabezar la lista de los mejores libros en periódicos como “The Washington Post” y “The Guardian”, Clare (1973, Teherán) asegura que el reconocimiento de la crítica y de la población a la literatura fantástica depende de “seguir escribiendo y promocionando” su trabajo porque mientras se sigan escribiendo libros con significado y sentido para los lectores todo el mundo “llegará a abrazar la fantasía”.
Según adelanta la escritora, amante de las obras del británico Tolkien, la nueva saga contará con cuatro libros.
