• Santos Amir Tun Molina da vueltas con su ahijado Rodrigo para abrir el portal de los ciclos de vida, en el ritual del jéets’ méek, ayer en Tebec
  • Sobre estas líneas, la mesa con los alimentos que se consumen en la ceremonia y los objetos que serán de utilidad al niño, como juguetes y alpargatas. A la izquierda, Teresa Castillo Uicab, mamá de Rodrigo, lava las manos de Santos Amir Tun para representar el compromiso de cuidar a su hijo

El jéets’ méek es un ritual que se realiza para que un niño sea aceptado como parte de la sociedad maya. Es un ritual de iniciación.

En el caso de los varones, se les realiza a los cuatro meses de nacidos, simbolizando los cuatro puntos cardinales de la milpa, y en el caso de las mujeres, a los tres meses, en alusión a las tres piedras del fogón.

Santos Amir Tun Molina, del colectivo Múul Meyaj, hizo ayer en Umán una demostración de este ritual, en el que fungió como padrino de un pequeño, con la ayuda de una familia de la comunidad y como parte de la celebración del Día Internacional de los Pueblos Indígenas. La actividad, en la comisaría de Tebec, la convocó la Cámara Nacional de Mujeres, delegación Umán.

Teresa Castillo Uicab, madre de Rodrigo, bebé al que le hicieron el jéets’ méek, se mostró muy emocionada con la ceremonia.

Antes de realizarse el ritual se tuesta pepita xtop’ y maíz crudo y se pone a cocer un huevo. En una mesa instalada en el centro de la casa se colocan esos alimentos, junto con agua, ruda y una cruz verde.

En esta ocasión, además de la comida también se colocaron elementos que al niño le servirán en la vida diaria, tales como juguetes, que en este caso fueron el trompo y el balero, y unas alpargatas para su andar. En la mesa fueron puestas velas y manteles pequeños.

El padrino, si son niños, o la madrina, si son niñas, pone al bebé apoyado en su cintura con las piernas abiertas; primero le da siete vueltas hacia la derecha, abriendo un portal que simboliza los ciclos de la vida, y después siete vueltas a la izquierda para cerrar este portal.

Ayer, en esta parte de la ceremonia los asistentes se mostraron muy emocionados y alegres.

Luego, padrino y madrina le dan de comer al menor los alimentos puestos en la mesa, cada uno de ellos con una carga simbólica.

Así, el niño y la niña comen el huevo crudo, que significa pureza; seguidamente la pepita xtop’, que simboliza la apertura al conocimiento, y, por último, el maíz amargo, a manera de lección de que no todo en la vida será dulce.

A continuación se le devuelve el bebé a los padres y éstos le lavan las manos al padrino en símbolo del compromiso de cuidar y conservar la trayectoria de la vida del bebé.

La Cámara Nacional de Mujeres es una asociación civil en la que “las mujeres suman a más mujeres”, dijo su delegada María Teresa Uicab Can.

“Hacemos el trabajo porque nos nace”, subrayó.— ALESSANDRA CARRILLO AMARO

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