Fotos: Darinka Ruíz

“Tú me has sanado, tú me has salvado, oh divino niño, tuyo es mi corazón” suena en canto la estrofa de salida tras la celebración eucarística en honor al Divino Niño en la iglesia de Nuestra Señora de Las Mercedes a donde se congregó una nutrida comunidad de feligreses.

Familias enteras, adultos mayores y muchos niños asistieron a agradecer al Niño Jesús por los favores recibidos.

Dulces, pasteles y escapularios consagrados fueron parte de los obsequios a los asistentes, provenientes del trabajo comunitario de los misioneros de la casa Diocesana y los donativos de la misma comunidad.

Dirigidos por Gerardo Puga Salazar, misionero laico de la infancia de Jesús y miembro del equipo diocesano de renovación, los asistentes a la fiesta participaron con alegría del festejo.

Luego de la Santa misa la imagen del Divino Niño fue en procesión por todo el sagrado recinto para que aquellos que quisieran tocarla pudieran hacerlo, entre aplausos y cánticos de alabanza los asistentes se acercaron para palparla.

Esta es una celebración mundial que inicia en 1935 con el padre Juan de Rizzo, misionero que reconoció contemplando a María Auxiliadora la necesidad de llevar al niño Jesús por todo lo alto, encomendándose a él y propagando la devoción con una novena, cada primer domingo de mes, que terminaba a los 9 meses el primer domingo de septiembre, por lo que se instituyó la fiesta que este día se comparte en su honor.

La casa de La Renovación se une por segundo año consecutivo a estos festejos mundiales bajo el respaldo del Padre Alejandro Aguayo, asesor diocesano de la renovación carismática en Yucatán. Son al momento, 15 servidores que inician su camino para servir y unir a la comunidad como se dejó ver en esta fiesta.

De acuerdo con Gerardo Puga, seguirán redoblando esfuerzos para lograr las mejoras de la iglesia, misma que se pretende reedificar, ampliar y convertir en un gran espacio para servir a Dios.