El duelo, la memoria y la pérdida están todas retratadas en la exposición “Que nada se mueva” de Tania Rubiños.
La muestra gira en torno a dos sucesos que la marcaron de manera importante: la desaparición de su padre Jorge Rubiños Torres, la cual ocurrió mientras él regresaba de su jornada laboral en la autopista Tuxtepec-Oaxaca en 1997, y la desaparición de la casa de su abuela paterna luego del desbordamiento del Río Grande.
Estos eventos, que podrían ser para muchos catastróficos, motivaron la creación de la exhibición fotográfica, la cual fue inaugurada anteayer viernes en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, en el Salón Gallos, en el Centro.
“Para la época en la que sucedió (la desaparición de su padre) no se nombraban las desapariciones forzadas, se culpaba a quien desaparecía”, recordó Rubiños en la presentación de su obra.
Para hacer la investigación del proyecto acudió a la Procuraduría de Justicia de Oaxaca a solicitar el expediente sobre su padre, y ahí fue tratada de manera violenta y revictimizada.
Esta situación ocasionó que fuera más consciente de la situación que viven las familias ante la desaparición de un ser querido.
De igual forma visitó el pueblo de Cuicatlán, de donde su familia paterna es originaria, y se dio cuenta que su historia también estaba desapareciendo, por lo que con la muestra pretende conservar parte de ella.
Piezas
La exhibición se conforma con fotografías digitales y estenopeicas, instalación, serigrafía, material de archivo y collage. La curaduría y museografía estuvieron a cargo de Samia Farah.
La autora del proyecto destacó que fue producido mediante una beca que recibió del espacio cultural “Poco a poco” en Oaxaca.
“Que nada se mueva” forma parte del Festival Internacional de Fotografía de México Fotoseptiembre.
La expositora informó que la muestra estará disponible para visitar hasta el 12 de octubre próximo.— ALESSANDRA CARRILLO AMARO
