Estos renglones tratarán acerca de “La Morena”, nuestra Morenita, la que se apareció en el Tepeyac: la Santísima Virgen María. No hablarán sobre el partido que nos gobierna ahora y que —del que estoy segura— se pusieron el nombre de lo que más veneramos los mexicanos: la Virgen de Guadalupe.
Pero ¿qué se puede decir de ella que no sepamos los mexicanos? Creo que nada, pues para nosotros, además de Cristo, es el centro y parte medular de nuestra religiosidad. Es la que nos consuela en nuestras tristezas siendo el hilo conductor hacia la unión en nuestra religiosidad y también para los que vivimos en esta tierra.
El sábado 9 de diciembre de 1531, de camino a la enseñanza religiosa, el indio Juan Diego Cuauhtlatoatzin, recientemente convertido al cristianismo, oyó un canto desde la cima del cerro de Tepeyac. Lo que sucedió después es del saber mundial. Nuestra Señora de Guadalupe fue una aparición de la Santísima Virgen María, en diferentes momentos y lugares, y es conocida por diferentes títulos, según las particularidades de cada aparición.
La Guadalupana ha sido objeto de muchas investigaciones y una de ellas descubrió que los ojos de María poseen los tres efectos de refracción de la imagen de un ojo humano. Se ha detectado que al acercar la luz, la retina se contrae y al retirar la luz se vuelve a dilatar exactamente como ocurre en un ojo vivo.
Se sabe que la fibra de maguey de la tilma mantiene una temperatura constante de 36.6 grados, la misma que el cuerpo de una persona viva. Hasta ahora no se ha descubierto ningún rastro de pintura en la tela. De hecho, a una distancia de 10 cm de la imagen solo se ve la tela de maguey en crudo: los colores desaparecen. Y los estudios científicos no logran entender el origen de la coloración que forma la imagen ni la forma en que la misma fue pintada, además, los científicos de la NASA afirmaron que el material que origina los colores no es ninguno de los elementos conocidos en la Tierra.
Los estudios e investigaciones que se han hecho, imposible incluirlos en estos renglones, pero sí quiero comentar que en el inicio del siglo XX un hombre escondió una bomba de alto poder entre un arreglo floral, el cual se colocó a los pies de la tilma. La explosión destruyó todo alrededor, menos la tilma que permaneció en perfecto estado de conservación.
De acuerdo con las investigaciones, las 46 estrellas presenten en el manto de la Virgen Morena forman parte de las 12 constelaciones y el planeta Júpiter que se encontraban en el firmamento el 12 de diciembre de 1531 a las 6:45 horas.
No debemos olvidar las palabras que la Virgen María, la Guadalupana, le dijo a Juan Diego: “Hijito mío, el más pequeño, no te aflijas por nada, acaso no estás en mi regazo”.
Ojalá que Morena el partido que nos gobierna entienda todo lo que la Morenita vino a decirnos ese 9 de diciembre de 1531.
