La migración francesa a Yucatán fue similar a otras en la Península, como la coreana y la china; no obstante, aquélla tuvo un impacto significativo, ya que muchos comerciantes, artesanos, médicos e ingenieros europeos contribuyeron de manera notable a la vida en Yucatán, influencia que sigue siendo evidente en la actualidad.
Así lo afirmó Mario Ancona Teigell, cónsul honorario de Francia en Mérida, quien anteayer impartió la cátedra “La huella francesa en el Yucatán contemporáneo”, en el marco de las actividades del 40o. aniversario de la Universidad Anáhuac Mayab.
La influencia francesa, dijo, se hizo más visible durante el Porfiriato, período en que dejó como legado la arquitectura barroca que hoy se puede ver en varios edificios del Centro.
A su vez, el explorador Désiré Charnay realizó investigaciones en la zona maya de la Península y contribuyó a enriquecer la cultura y gastronomía local.
“En esa época, sobre todo a partir de la Independencia (de México), Francia era el faro de Occidente”, explicó Ancona Teigell. “Todas las innovaciones en arte, ciencia, medicina, química e ingeniería pasaban por Francia. Fue quizá una de las épocas más apasionantes y agitadas de la historia francesa”.
El cónsul resaltó el desarrollo de la moda francesa, que se extendió por países europeos y embajadas. “Como se vestían en Versalles querían vestirse en todo el mundo”, indicó y recordó el impacto de la Ilustración en las monarquías absolutistas de la época y en las luchas por la independencia de las colonias.
Se refirió asimismo a los avances en medicina, impulsados por las guerras napoleónicas, que proporcionaron a los doctores una oportunidad para el estudio y la experimentación en medicina, química y física.
Ancona Teigell aseguró que parte de la influencia francesa en Yucatán se debió al auge de la producción del henequén. Gracias a esta industria, México pudo importar maquinaria desfibradora e implementar procesadoras de alcohol de henequén. Francia jugó igualmente un papel relevante en el comercio del palo de tinte, el cacao, las maderas y la sal, entre otros productos.
Como mensaje final, Ancona Teigell hizo énfasis en la importancia de la pasión y el compromiso en el presente. Parafraseando a León Felipe, dijo: “Lo importante no es llegar solo y a destiempo, sino llegar con todos y a tiempo”.
Desde 2007 Ancona Teigell ha ejercido como cónsul honorario y en 2014 fue condecorado como Caballero de la Orden Nacional del Mérito por el presidente de la República Francesa, en reconocimiento a su contribución a las relaciones entre Francia y México. Es además un activo integrante de proyectos de educación y apoyo a comunidades vulnerables.— VANESSA ARGÁEZ CASTILLA
