El clarinetista clásico Michael Squillace se presentó por primera vez en el Palacio de la Música de Mérida, en el que también tocó el saxofón y la flauta, acompañado por el pianista Jorge Piña Sosa.

El neoyorquino se encuentra en Mérida, donde ya antes dio un concierto didáctico de saxofón, también en el Palacio de la Música, y una masterclass.

Siguiendo un orden cronológico, del barroco a lo contemporáneo, el recital de anteanoche dio inicio con el primer movimiento, Adagio ma non tanto, de la bella Sonata para flauta en E minor, BWV 1034 de J.S. Bach. En esta sonata los expertos indican que Bach aprovecha al máximo el timbre delicado y suave de la flauta, a la vez que presta especial atención a la parte de bajo continuo. “Los interlocutores son igualmente interesantes en muchos puntos. Por lo tanto, en lugar de una sonata para flauta, la pieza podría considerarse mejor como un dúo para traverso y bajo continuo (acompañando la parte del bajo con acordes)”.

Después de dos piezas más, una de ellas de Roberto Abraham Mafud y un arreglo de Jorge Piña Sosa, según el programa, vino la Sonata para clarinete Op. 167 de Camille Saint-Saens, una de las últimas obras que compuso en vida, cuando se dedicó a componer para oboe, clarinete y fagot, instrumentos que consideraba habían sido “descuidados” en las composiciones.

La Sonata para clarinete y piano en Mi bemol mayor, Op. 167, es apreciada por muchos intérpretes. Tiene una estructura clásica de cuatro movimientos, de los cuales Squillace interpretó el primero, Allegretto, cuyos acordes melódicos iniciales flotan en un mar de agradable tranquilidad, y el tercero, Lento, en una tonalidad menor, más oscuro.

Llama la atención que el músico no recurriera al cuarto movimiento de esta pieza, donde tuvo oportunidad de mostrar pasajes virtuosos y floridos.

Y eso es algo de destacar del concierto en general, que Squillace está más preocupado por el equilibrio, una técnica limpia, la musicalidad, en lugar de la espectacularidad o unos solos que quiten el aliento, es un músico cuidadoso y controlado que disfruta tocar, pero no está interesado por los fuegos artificiales.

Acto seguido, Squillace se retiró para dejar solo en el escenario a Piña Sosa, quien además de un magnífico acompañante resultó un solista aplicado. Interpretó una de las piezas más bellas del español Enrique Granados, “Oriental”, la segunda de sus Danzas Españolas, llena de una melancolía y un lirismo romántico desbordante que el solista supo transmitir.

El programa dio un giro con los primeros dos movimientos de la Sonata para saxofón alto y piano de Phil Woods, músico estadounidense de jazz.

Obra emblemática

Para los jazzistas, esta sonata incorpora el jazz en una pieza de concierto y requiere que los intérpretes adopten una actitud creativa y recreativa en su preparación e interpretación, que involucra la improvisación.

Esta sonata es considerada por muchos como una obra literaria emblemática para el saxofonista de concierto moderno. “Si bien muchos pueden conocer a Phil Woods por sus numerosas grabaciones y álbumes ganadores de premios Grammy, su icónico solo en ‘Just the Way You Are’ de Billy Joel o sus primeros días con European Rhythm Machine, Quincy Jones o Dizzy Gillespie, Woods no es solo un importante intérprete de jazz, sino un compositor igualmente innovador tanto de jazz como de música de concierto. Su Sonata es una de las obras históricamente más significativas e innovadoras para el repertorio de saxofón de concierto compuesto en los últimos cincuenta años”.

La Sonata para saxofón alto y piano de Woods tiene un uso prominente de articulaciones y estilos de jazz, así como varias secciones solistas improvisadas junto con una estructura formal clásica general.

El programa cerró con “Seeking” del propio Michael Squillace (1990) para clarinete y sax alto y una orquestación muy peculiar: clarinete, sax alto, corno inglés, sax tenor, clarinete bajo, violín, viola, violonchelo y piano, combinando, como en la obra de Woods, instrumentos propios del jazz (faltaría el bajo) y de la música clásica.

Se trató de una obra interesante, con más sonidos del jazz que de la música clásica, que el público disfrutó y aplaudió.

Los músicos invitados fueron Reyna Garrido Dzib, Majo Chi, Ernesto Montañez Giustinianovic, César Reyes, Eduardo Manrique, Roberto Medina, Regina Goff y Jorge Piña Sosa.— Patricia Garma Montes de Oca

Michael Squillace Acerca del músico

El instrumentista y compositor está de visita en Mérida y ya ofreció un concierto.

Trayectoria

Según información del propio Michael Squillace, es un saxofonista profesional, clarinetista y flautista, compositor y maestro con base en Nueva York y Nueva Jersey, Estados Unidos. Empezó a tocar saxofón a los 12 años. A lo largo de su trayectoria ha tocado en prestigiosos escenarios, como Carnegie Hall, The Count Basie Theatre, B.B. Kings Blues Club (Nueva York), Club EVANS (Seúl, Corea del Sur), The Stone Pony, The Starland Ballroom y el Palacio de la Música de Mérida. También ha sido compositor para reconocidas series de Netflix.

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