MÉRIDA.- La exigencia al hacer un cuadro es algo que Ermilo Espinosa Torre se pone a sí mismo y es igual para cualquier obra. Sin embargo, para él la pintura que hizo del expresidente Andrés Manuel López Obrador fue particularmente más difícil, ya que fueron tres cuadros en uno, al plasmar no sólo al presidente como tal, sino representar también la figura presidencial y la presidencia vista desde el punto de vista del mandatario.
En entrevista con el Diario y al platicar todo el proceso y la experiencia vivida alrededor de la realización de la obra que se develó el 30 de septiembre pasado en Palacio Nacional, explicó que son tres cuadros en uno, pues primero hay que pintar a la persona, y para eso hay que entenderla, percibir lo más cercano de su esencia.
Segundo, hubo que añadir la investidura presidencial, pues es un cuadro para México que quedará en el Palacio Nacional, y era necesario representar la presidencia con dignidad, soberanía, solemnidad, y darle continuación a la tradición de los cuadros presidenciales que ya adornaban la Galería de Presidentes del recinto; y lo tercero y más difícil fue la conjugación de los otros dos aspectos, la presidencia vista desde la mirada de AMLO.
Cuenta que desde julio del año pasado estuvo trabajando en las ideas y bocetos del cuadro, y en ese mes ya tenía claro lo que pintaría, de manera que tuvo una sesión de fotos con el Presidente, con la presencia también de algunos fotógrafos oficiales, para comenzar a trabajar en la pintura.
Pintura de AMLO en Palacio Nacional
Recuerda que el presidente posó en el balcón donde se realiza el Grito de Independencia, que quiso incluir porque siente que representa la conexión entre la gente y el gobernante, y es parte de la historia del país.
El día que se realizó la sesión de fotos había una manifestación afuera, y no querían abrir las puertas del balcón, pero señala que el Presidente dio la orden de que se abran, y desde ahí habló con los manifestantes, a quienes les dijo que enviaría a alguien para que los atienda. La situación se solventó rápido y se pudo hacer la sesión fotográfica correctamente.

Se le dio libertad de creación para hacer la pintura, sólo se le hicieron dos peticiones, que de alguna forma estuviera presente la gente, el pueblo, y el bastón de mando que representa a las comunidades originarias.
El concepto que desarrolló plantea la imagen del presidente en el balcón ya citado, con el zócalo de fondo, ya que considera que tiene mucho simbolismo, y el Zócalo es la principal voz del país, pues todos los mexicanos que quieren expresar algo, ya sea un agravio, agradecimiento o una fiesta, acuden a ese espacio.
Ermilo Espinosa, el pintor del cuadro de AMLO
Respecto a la gente, sintió que la mejor manera de representar a las personas era sin que estuvieran demasiado cerca, de manera que no se identifique a una sola persona en su individualidad, sino que puedan ser todos, que cualquiera pueda estar ahí: tanto los que aman al Presidente, como los que están en su contra, con la idea de que todos tienen voz y la posibilidad de expresar su opinión desde el Zócalo.
Cuando desarrolló el concepto tenía ciertas ideas que quería plasmar, como la Bandera Nacional, que la banda presidencial fuera muy visible, y pensó también en que el presidente portara una guayabera, pero desechó la idea porque debía portar la banda presidencial y tener además una coherencia con los demás cuadros de expresidentes que ya se tienen en Palacio Nacional, por lo que decidió que saliera más solemne y formal, y por ello vistió traje.
Para hacer la pintura primero hizo el dibujo, cuidando las perspectivas, y que todo estuviera en su lugar, sobre todo en cuanto al paisaje urbano, para lo cual fue muy meticuloso para que los edificios que aparecen al fondo, por ejemplo, estuvieran perfectamente alineados y en los ángulos correctos.
El trabajo llevó varias capas de pintura al óleo y se hizo sobre una fina tela de lino. Añadió varias veladuras para dejar los brillos correctos, los contrastes y colores tal como quería. También le aplicó barnices temporales.
Trabajar con López Obrador
Apunta que el presidente López Obrador tuvo mucha apertura y comunicación entre él y la gente a través de los medios de comunicación y las mañaneras, al igual que estuvo en contacto directo con la gente, algo que considera especial de su administración y que quiso reflejar en la pintura, por ello quiso que se abriera la puerta del balcón para el cuadro y que la gente se viera de fondo, pero al mismo tiempo se da la ilusión de que hay otros espectadores del otro lado, de manera que la gente está adentro y afuera al mismo tiempo.
Sobre el bastón de mando, indica que lo modificó en la pintura con visto bueno de las comunidades originarias, y le añadió el símbolo náhuatl de la comunicación o el habla en la parte superior, de manera que dicho símbolo queda junto al águila de la banda presidencial.

También buscó que uniera la tradición entre el México moderno y el prehispánico.
Explica que en la pintura se puede ver una brecha que divide a la gente y que representa dos segmentos de la población, que además de dar profundidad a la obra en el tema compositivo, es una representación de la división de los ciudadanos, pero se les ve acercándose de un segmento a otro, en un juego de esperanza, poniendo de manifiesto que si el país o la sociedad está dividida se puede encontrar la reconciliación y la cercanía como hermanos mexicanos.
Detalles del retrato de AMLO
Señala que la pintura como cualquier obra de arte está abierta a la interpretación y puede tener diferentes lecturas en diferentes niveles.
-Siempre he dicho que la obra la inicia el artista y la termina el espectador.
Ermilo Espinosa detalla sobre otros aspectos del cuadro, como que el cielo está dividido. Una parte se ve luminosa, en azul, quizá en un atardecer, y la otra oscura y rojiza, lo cual se puede interpretar como penuria o incertidumbre, y sin embargo se sobrepone la Bandera de México, “para decirnos que aún en un momento en el que la Patria pudiera estar situación incertidumbre o angustia, son nuestros símbolos patrios los que representar el amor por el país, y el elemento simbólico que nos une, los que nos pone por encima de aquello y nos lleva a la mejor versión de nuestro país”.
Externa que fue toda una experiencia realizar la pintura del hoy expresidente López Obrador, no sólo por el trabajo creativo, sino también por todo lo que implicó. La obra fue transportada en un avión militar, por lo que vinieron a buscarlo a Mérida, volaron hacia Oaxaca donde se hizo del marco, que es de madera de cedro sólido bañado en lámina de oro y fue elaborado por mujeres artesanas de ese Estado, y luego volaron a Ciudad de México para ensamblarlo.
¿Cuándo se hizo el cuadro de López Obrador?
El artista comparte que le presentó la pintura a López Obrador a fines agosto, y cuando la vio dijo que le gustaba mucho.
Hizo mención de la fecha que se ve en la Torre Latinoamericana que se ve de fondo en el cuadro, en el que como lo pidieron se puede ver la fecha del 15 de septiembre de 2024.
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El día de la develación de la pintura en Palacio Nacional le acompañaron su esposa Rebecca Alonzo y sus hijos Leonardo y Oliver Emilio de 8 y 6 años, respectivamente.
Destaca que se siente muy orgulloso de haber sido elegido para hacer el cuadro del presidente saliente, porque su abuelo, el pintor yucateco Ermilo Torre Gamboa, se enorgulleció siempre de ser retratista y pintó a varios gobernadores de Yucatán, por lo que él continúa con ese legado maravillosos que le dejó, y emocionalmente le da mucho gusto haber hecho el cuadro presidencial, ya que es como subirse a los hombros del abuelo y dar el brinco para pintar al Presidente: “Es como si lo hubiera hecho yo con mi abuelo”.
Pintura del presidente saliente
El artista manifiesta que el hecho de que lo hayan elegido para pintar al Presidente sin tener “palanca” es un gran orgullo, pues suele haber preferencia por los artistas del centro del país, pero se decantaron por un yucateco que vive en Yucatán, y confiaron en él y el arte local.
Comparte que antes de la develación del cuadro, López Obrador tuvo un desayuno con los representantes de los medios de comunicación, lo cual él ya sabía, por lo que quiso que en el ágape hubiera comida yucateca, y ofreció dar la cochinita para que la gastronomía de Yucatán estuviera presente. Para ello contrató a sus amigos de la taquería Bicentenario, de Chuburná, y ellos dieron el servicio de la cochinita, así el arte y gastronomía yucatecos estuvieron presentes.- IRIS CEBALLOS ALVARADO/AGENCIA INFORMATIVA MEGAMEDIA
