La calidad de vida del paciente oncológico es poco reconocida y es escaso lo que se sabe de las secuelas y terapias disponibles para disminuir el dolor, por ello los médicos deben orientar sobre este tema y tener presente que la atención multidisciplinaria es lo mejor.
Este fue uno de los temas tratados ayer por la maestra Isabelle Aloi-Timeus Salvato, especialista en terapia de rehabilitación del Centro Médico ABC, en la conferencia “Rehabilitación física y emocional”, como parte del Congreso de Mastología que se realiza en Mérida.
La profesional ofreció la charla de manera virtual y compartió que solo el paciente y su familia saben lo que se vive cuando se tiene un diagnóstico de cáncer. Sin embargo, resaltó que un equipo multidisciplinario es la clave del éxito para mejorar la calidad de vida de los pacientes, que es lo que hace el Modelo Salvati.
Para las mujeres que padecen cáncer de mama, la atención debe iniciarse desde antes de la cirugía, pero si no es posible debe comenzar inmediatamente después porque permitirá que la paciente transite con menos dolor su recuperación.
En México, la rehabilitación física oncológica se inició apenas en 2001 y la ponente consideró que es indispensable para una mayor efectividad de las terapias posquirúrgicas, pues coadyuva a las pacientes a mejorar su calidad de vida reduciendo el dolor en menos tiempo.
Aunado a ello logra que los pacientes crónicos alarguen su período de independencia y disminuya su dolor.
En su ponencia también habló sobre los efectos secundarios que pueden presentarse en las mujeres tras la cirugía de cáncer de mama, como son: dolor, arcos de movimiento limitados, neuropatías, fatiga, debilidad muscular, síndrome de red axilar, edema y linfedema.
Sobre el linfedema, Isabelle Aloi-Timeus indicó que frecuentemente se utilizan terapias que en realidad están contraindicadas, por ejemplo los masajes, el calor, la electroestimulación, los ejercicios continuos, los fármacos diuréticos y la cirugía no especializada.
Dichas terapias son buenas para el enfedema, pero no en linfedema.
Explicó que el linfedema crece gradualmente, por lo que al principio es casi imperceptible, de manera que cuando la hinchazón es repentina se trata de otra cosa, y la paciente debe acudir de inmediato a urgencias.
“No en todos los casos se presenta el linfedema en mujeres con cáncer de mama, su aparición está vinculada a varios factores como el número de ganglios linfáticos extirpados; cuando se retira el ganglio centinela es menos probable que se presente, pero al retirarse 10 ganglios la probabilidad crece”.
También el tratamiento de radioterapia puede aumentar la posibilidad de linfedema, al igual que la obesidad y sobrepeso, y el tabaquismo, entre otros.
Sobre el apoyo emocional oncológico, afirmó que es importante en todo el proceso de la enfermedad, ya que suelen presentarse aspectos como miedo a la muerte, distorsión de la información por tabúes, ansiedad, depresión, miedo al futuro, pérdidas de la salud, la pareja, el trabajo, autonomía, aspectos corporales en el caso de las mastectomías radicales.
Por ello es necesario el manejo de las emociones y el miedo así como la mejora en aspectos como la comunicación de las necesidades, la adaptación a los cambios y la comprensión de su propia vivencia frente al cáncer, así como el empoderamiento para la toma de decisiones.
Animó a los médicos tratantes a orientar a las pacientes para que reciban la atención multidisciplinaria que requieren y canalizarlas con personas especialistas en pacientes oncológicos, para que reciban terapia física, psicooncología, nutrición y navegación y acompañamiento.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
