Hola a todos. Ya estamos en octubre, un mes esperado por los mexicanos, en especial porque en esta zona de la Península ya huele a “pib”, el famoso mucbipollo.
Les comparto que a quien les escribe se le elevaron los niveles de triglicéridos, colesterol y todo lo que conlleva un desorden alimenticio porque quienes trabajamos en el mundo de los vinos estamos en constantes pruebas de maridajes, de tal platillo con tal vino, etcétera.
Terminé en el consultorio de una nutrióloga, que en un momento dado me dijo “no puede tomar alcohol”; ustedes se pueden imaginar mi rostro…
Valoro la labor que estos especialistas realizan, pero siento que hay alguna información que se les escapa: por ejemplo, coincido con prohibir el alcohol debido a los azúcares residuales, pero el vino no debería entrar en la categoría de alcohol, ya que tiene propiedades beneficiosas para la salud.
Tomar una copa de vino en la noche no solo relaja, sino que, de acuerdo a un estudio publicado en el “American Journal of Clinical Nutrition”, una copa de vino tinto brinda salud digestiva. Lles explico a continuación.
El tracto digestivo aloja una cantidad enorme de bacterias, algunas buenas y otras bastante malas. El aumento o reducción de éstas se ha relacionado con diferentes problemas de salud, como el aumento de peso, diabetes tipo 2 e inflamación de diferentes órganos. El vino tinto puede ayudar a que existan más bacterias buenas en el sistema digestivo.
Esto es posible gracias a los polifenoles, que son antioxidantes naturales y que le dan el color rojo a los tintos. Lo que ocurre con estas partículas es que nuestro cuerpo no puede absorberlas por completo; según esos mismos estudios, solo se procesa el 50% en la primera fase digestiva. Aunque esto no suene como algo positivo, sucede que los polifenoles que no fueron absorbidos se convierten en alimento para las bacterias buenas que viven en el tracto digestivo, por esa razón ayudan a las mismas a que se reproduzcan.
Por otra parte, una investigación realizada en España analizó el organismo de personas que solo bebieron una copa de vino durante un mes; según los resultados, las bacterias buenas crecieron y las personas mostraron una menor predisposición a enfermedades cardiovasculares, sobre todo en los niveles de triglicéridos. Eso se debe a que las bacterias buenas mejoraron el metabolismo, lo que se traduce en la quema de grasa en menor tiempo.
Entonces, ya entendí que debo de beber una copa de vino en las noches y disfrutar de una sana dieta siguiendo las instrucciones de la nutrióloga; a esto se le suma caminar 30 minutos o más. Cuando ya estemos en el peso ideal, otra vez a seguir disfrutando de dos o más copas, pero todo con medida. ¡Hasta la semana próxima!
*Sommelier.
