La década de 1980 vio nacer a figuras musicales que hasta hoy se mantienen vigentes, como el argentino Laureano Brizuela; su música forma parte de las historias de miles de sus seguidores que hasta hoy continúan escuchando sus éxitos
La década de 1980 vio nacer a figuras musicales que hasta hoy se mantienen vigentes, como el argentino Laureano Brizuela; su música forma parte de las historias de miles de sus seguidores que hasta hoy continúan escuchando sus éxitos

La música eligió a Laureano Brizuela. Desde muy niño sintió esa sensibilidad que el arte despierta, creció entre las teclas de un piano y discos de cantantes que marcaron su camino y, aunque es conocido como “El Ángel del Rock”, el bolero corre por sus venas gracias a su padre.

Brizuela vivió su mayor época de gloria en la década de 1980, su carrera despegó internacionalmente en México en 1986, pero ya llevaba un buen camino como productor y compositor.

Gloria, fracaso, dolor, felicidad, amor, desamor y hasta ser privado de la libertad marcaron el destino de uno de los cantantes que abrió la brecha al rock en México.

Platicar con Brizuela es como escuchar un disco de vinilo, darle “play” a un casete, reproducir un compacto o elegir en “streaming” uno de sus éxitos, porque a pesar de su ausencia su música marcó a toda una generación que lo mantiene vigente.

Compositor, intérprete y productor son facetas que el cantante argentino ha experimentado y dominado a lo largo de cuatro décadas de carrera.

¿La música eligió a Brizuela o Brizuela a la música? ¿Cómo nace esa conexión y vocación? “Hay algo que siempre me unió (a la música) sin yo saberlo y, sin entrar en futurología, cuando eres chico simplemente te guías por lo que pasa en tu casa, y en mi casa lo que pasaba era que mi padre amaba la música clásica, hecho por el cual me mandaron a estudiar piano cuando tenía entre 6 y 7 años de edad”, explica en una conversación con el Diario. “Yo sufría porque mis manos eran pequeñas y no alcanzaba la octava del piano, pero después terminé amando todo lo que eso significaba”.

Gracias al gusto de su padre por el bolero, Laureano Brizuela fue amando y admirando a cantantes y compositores de este género.

“Además de la música clásica, mi padre era un amante de lo que yo, años más tarde, y bastantes más, considero es la verdadera esencia de la música de México: el bolero ranchero, el bolero en general, con todas sus facetas, incluso la parte ranchera la adaptó y le dio un toque especial hasta con otra instrumentación. Mi padre tenía la buena costumbre de coleccionar discos que eran favoritos en Sudamérica sobre todo en Argentina; hemos sido grandes amantes de ese legado que han dejado en la música mexicana Jorge Negrete, Javier Solís, Cuco Sánchez, Miguel Aceves Mejía, incluso gente que a muchos mexicanos a veces les dicen los nombres y preguntan ‘¿quién?’, como el caso del doctor Alfonso Ortiz Tirado, un gran tenor que era médico y cantaba, y el sacerdote José Mojica; de hecho yo vivo muy cerca de lo que era su casa en San Miguel de Allende, que es el lugar donde paso temporadas en México”.

Nacido en Salta, Argentina, Brizuela es un ser humano que nunca planea nada y admira a quienes sí lo pueden aplicar en sus vidas y carreras.

“Si hay algo que hoy me atrevo a decir, y no sé si suena coherente, es que no hago planes, yo celebro a la gente que dice: ‘Voy a terminar mi secundaria, entraré a la universidad, pondré mi consultorio’. En mi caso, la música me eligió, porque no es verdad eso que ‘no sé qué hacer, me voy a dedicar a ser cantante o compositor’; la música te toca, así como al que le gusta escribir. Si de pronto uno se desarrolló en escribir libros o historias, lees suficiente, te impregnas de la escritura y de pronto trabajas en un periódico y eres el que reportea, el que pregunta, el que escribe, el que notifica las cosas que pasan, de alguna manera te va guiando tu vocación hacia cosas que tienen que ver con lo que te gusta hacer”.

El también productor truncó la carrera de Derecho cuando tuvo la oportunidad de grabar. “Yo canto de toda mi vida, la música ha sido parte de mi historia. En la escuela participé en el coro polifónico de mi ciudad (Salta), fui solista, viajamos; la música te permitía esa visión universal de las cosas”.

Brizuela estudió durante dos años y medio para Auxiliar de Psiquitría (musicoterapia) en la Universidad del Salvador.

Un reconocido artista de Argentina que conocía a la familia del cantante le dijo un día: “¿Qué haces que no estás cantando?”.

La respuesta del cantante fue: “Estoy estudiando, es lo que quiere mi viejo, que sea abogado…”. Fue a raíz de esta plática que Laureano toma la decisión de dedicarse a la música y en tres semanas ya había grabado su primer sencillo, y luego su primer álbum. Su propuesta permeó al punto de que en los primeros tres meses logró una “cifra impresionante” de lo que ahora llamamos reproducciones. Pero al cantante los números no le interesan.

“No me interesa la aritmética, ni siquiera de la edad. Prefiero el mundo de la música porque todo es creatividad y te mueves en una frecuencia atemporal…”.

A pesar del éxito se muda a Puerto Rico con una de las personas más reconocidas en la industria que manejaba el mejor elenco de la isla.

Con el propósito de aprender para que tiempo más tarde él fuera su propio productor, emprende esta faceta con la ayuda de un músico argentino que migró a Nueva York, y así nació lo que se convirtió en una manera de vivir y que le dio fuerza a Brizuela.

Se convirtió en el arquitecto de su propia música, enfocado siempre en la calidad porque “la música grabada queda para siempre”. Eso llevó a Laureano por un camino de calidad como productor y cantante pero le quedaba la espinita de conquistar México. Como productor fue artífice del éxito de artistas como Ednita Nazario y esto lo acercó a México.

El talento del cantante le interesó a un productor (dueño de discos Melody) y descubridor de estrellas como Chico Ché, Rigo Tovar, Los Temerarios, Los Tigres del Norte, Los Yónic’s y Los Bukis, que se asocia con la gran televisora de ese entonces (Televisa) que estaba por fundar su disquera. La balada y el pop dominaban la escena musical.

El rock en español permeaba en Argentina, pero de una manera cruda, de protesta, en palabras de Brizuela incomodaba a las esferas políticas, y en el México de los 80 la élite política tenía poder sobre la música y entrar a la radio y la televisión era imposible.

“El dedo del gobierno era poderoso, la única televisora producía grupos pop y dominaban baladistas como José José, Juan Gabriel, Napoleón, Emmanuel, “El Puma” (José Luis Rodríguez), Julio Iglesias, Camilo Sesto, Rocío Dúrcal, era una avalancha de lo mismo, de música que no molestaba, con historias bonitas, buenos autores, las producciones bien hechas, esto ocurría mientras el rock dormía”.

Como productor Brizuela fue en cierto modo el descubridor del grupo Menudo cuando radicó en Puerto Rico, pero el “pop livianito” (ése de “Vuela, vuela…”) no le interesó y dejó en manos del productor Nacho Morales la internacionalización de una de las bandas más exitosas.

¿Por qué dejar ir un proyecto que prometía mucho éxito? Por fidelidad a sus instintos musicales, al cantante le inquietaba que el rock en español no encontrara esa ventana. En México, recuerda, gente como Alex Lora, Botellita de Jerez, La Maldita Vecindad y Kenny y los Eléctricos se abrían espacio.

Y descubre a Kerigma, la primera banda con la que presentó su proyecto. Y su entrada al país fue por la puerta grande, su productor (Nacho) se asocia con Televisa y presenta la propuesta de Brizuela, un rock con letras distintas al del género argentino (mucho puño contra el gobierno, contra los sistemas). Le gusta a uno de los dueños de la televisora y así es como se abre la puerta que capta a un público gigante.

Brizuela había convencido con su propuesta, pero faltaba el visto bueno de Gobernación antes de su debut en televisión.

“Llaman de Gobernación a la compañía y nos dicen ‘queremos entrevistar al señor Brizuela’. Nos reunimos en una oficina privada con un tocadiscos y ahí estaba el dedo acusatorio, llegué con una portada que decía ‘El Ángel del Rock’, la canción habla de la capacidad del hombre para levantarse sobre sus cenizas y la grabamos con los recursos de ese momento”.

Bastaron cuatro temas para que aprobaran el debut de Brizuela. “Lo felicito, le deseo mucha suerte, bonita su música, no molesta, me dio su bendición política, y yo pensando que de eso había escapado de Argentina, y lo demás es historia”.

La primera vez que Laureano Brizuela se presentó en un escenario mexicano fue en Villahermosa, Tabasco, acompañado del grupo Kerigma. De inmediato llamó la atención su imagen: pantalón de piel y los “chinos” largos, algo que no se veía en la televisión, y el éxito fue arrollador.

Sencillo tras sencillo fue escalando los primeros lugares y sirvieron para que “El Ángel del Rock” midiera sus fuerzas y empezara a grabar baladas sentidas con un “power”, con sonido enérgico de batería y guitarras bien templadas.

“Décadas después uno se encuentra con que hace una mirada retrospectiva al camino y dice ‘¡Oh!’, hay un camino largo. Tengo la fortuna de que me entendieron el mensaje y que hay una generación que me sigue y lo digo con la humildad del caso, pero que es real, una treintena larga de éxitos que entraron en la radio, que fueron votados, y que esa generación hoy son casados con hijos, cincuenta y pico de años. Ésa es la magia que agradezco como alguien que vive de la música y ésta es una carrera que no tiene podio de llegada, el que sienta que por ganar un Grammy ha tocado el cielo, no pasa nada, aquí los premios no significan nada, cada canción que llega a la gente es tu propio premio, y que tú seas parte de la historia emocional de alguien con una canción, ése es el mejor logro que puede tener alguien que escribe música”, subraya.

No es fácil para un artista permanecer vigente después de muchos años de carrera, pero Brizuela tiene bien claro el porqué su música sigue en la memoria colectiva de toda una generación.

“Creo que si analizamos el porqué de una vigencia, sería haber hecho bien tu deber, tu tarea, haber encontrado la fórmula correcta, cuando la gente se me acerca y canta ‘y no me importan los momentos, que viviste junto a él’ o ‘amándote después de ti no hay nadie…’, les digo ‘me estás describiendo que yo formé parte de tu vida’, y se agradece”.

Volver a Mérida será una experiencia “preciosa” para Laureano Brizuela. “Mi gente no puede esperar menos que lo que mostramos el año pasado, será un recuento (musical) precioso. Tengan la certeza de que no les voy a defraudar. Mérida es un lugar donde la hemos pasado bien y sé que lo vamos a repetir, voy con un equipo que más que mis músicos son mi familia. Será un concierto y un reencuentro inolvidable…”.— Santiago Ariel Cortés Pérez

Nuevas versiones Concierto

Laureano Brizuela ha retomado su carrera con “más fuerza”. El próximo jueves actuará en Mérida.

Datos del show

El “Ángel del Rock” se presentará en el Auditorio de La Isla, a las 9 de la noche, con una banda, la cual está formada por músicos mexicanos y un venezolano. En la entrevista con el Diario adelantó que se podrán escuchar los “clásicos” de toda su carrera (más de una treintena de éxitos que sonaron en la radio). Los boletos se pueden adquirir en tusboletos.mx (con precios de $605 a $1,540).

Proyectos

Brizuela cerrará el año con varias presentaciones y ya se encuentra grabando nuevos temas que lanzará próximamente, incluidas canciones que han sido éxitos porque, dice, siempre hay algo por mejorar musicalmente.

Galardón

Hay probabilidades de que el cantante reciba un Grammy Latino a su carrera.

“El que sienta que por ganar un Grammy ha tocado el cielo, no pasa nada, aquí los premios no significan nada, cada canción que llega a la gente es tu premio”