MÉRIDA.— Hay una popular frase que dice: “Luego de la tormenta llega la calma”, y la tarde de este pasado martes 8 de octubre no solo regresó la serenidad a la península de Yucatán tras la salida del huracán Milton, sino también los cielos se “pintaron” de morado —púrpura o violeta, según la visión de cada persona—.
Y es que a través de redes sociales, decenas de yucatecos compartieron fotos y vídeos del cielo que miraban asombrados, pues éste lucía resplandeciente y en una tonalidad distinta a la acostumbrada.
No obstante, aunque algunos se mostraron maravillados con el cielo morado que observaban, también se preguntaban por qué el cielo se puso de ese color. Aquí te decimos…
¿Por qué el cielo se “pinta” de morado u otro color diferente al azul?
Los colores púrpuras —y hasta rosas— se producen cuando la luz del sol atraviesa una capa atmosférica más densa de lo habitual. Por lo que en este caso, lo que ocasiona esa densidad pudo ser el ambiente frío acompañado de fuertes ráfagas de aire causadas por el paso del huracán Milton, de categoría 5.
De acuerdo con el sitio ElTiempo.es en realidad el verdadero color del cielo es el violeta, pero el hecho de que veamos el cielo azul es debido a un fenómeno llamado dispersión, el cual se da cuando la luz del Sol llega a la Tierra.
Al ser blanca contiene todos los colores de la luz visible, pero la dispersión hace que las longitudes de onda corta de la luz, es decir, los azules y violetas se dispersen más en la atmósfera, que las longitudes de onda largas, como el rojo, el amarillo o el verde.

Es por ello que el violeta y el azul al ser colores más cortos de onda, pueden dispersarse más ampliamente, dando como resultado un cielo de tono violeta.
El medio antes citado indica que, toda la gama de colores que vemos en el cielo, desde el azul claro y, hasta en ocasiones atardeceres con cielos rojos o rosados, es por la dispersión.
Pero también cabe destacar que el cielo azul que vemos es a causa de los ojos de la especie humana.

Éstos cuentan con dos tipos de células fotorreceptoras, los conos y los bastones.
Los primeros se encargan de la visión diurna y de ver en color, y los segundos de la visión nocturna, y del blanco y negro.
A su vez, los conos son de tres tipos en función de la longitud de onda a la que son sensibles: el rojo (la más larga), el verde (la intermedia) y el azul (la más baja). De esta manera, el violeta, cuya longitud queda por debajo de la del azul, o no se percibe o apenas lo ves.
Por lo tanto, el cono que capta el azul se activa con la onda azul y quizá levemente con las violetas si está muy cerca del rango, por lo que hará que veamos el cielo azul, explica el sitio deia.

