Un nuevo aire sopla en los jardines y salones de Cottolengo, un ambiente de alegría y gratitud por los 39 años de servir con amor a alcohólicos y adictos que quieren recuperarse.
En esta etapa, el director del Centro de Rehabilitación, presbítero Ignacio Kemp Lozano, cuenta con el apoyo de una nueva subdirectora, Guadalupe Tovar Avilés, religiosa de la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.
En medio de sus actividades, Sor Lupita hace una pausa y habla del carisma de su congregación y de cómo lo compagina con el trabajo con los internos en este santuario de recuperación.
“Nosotras fuimos fundadas para servir a los más pobres, damos todo por ellos. Y qué más pobres que los enfermos de alcoholismo y de otras adicciones que muchas veces son despreciados hasta por sus familias”.
Hace apenas un par de semanas que la hermana se reincorporó a esta labor, pero estuvo antes, incluso en los inicios de Cottolengo, junto con Sor Mercedes, así que ya tiene experiencia y sabe que la clave de la recuperación es la restauración humana y espiritual.
“Los muchachos vienen aquí a descubrir que tienen capacidades que pueden desarrollar con ayuda de un Poder Superior. Tienen momentos de estudio, de reflexión y oración, para conocerse poco a poco, para convencerse de que son maravillosos seres humanos”.
El trabajo espiritual tiene una base en la vida comunitaria, con actividades en diferentes áreas, como cocina, lavandería, jardinería, enfermería, ropería, biblioteca, todo bajo la coordinación de la religiosas y ahora con el apoyo de un asesor de desarrollo institucional, Ignacio Gómez Tizcareño.
El asesor comenta que los internos viven todos los días el programa de Alcohólicos Anónimos, un camino de transformación espiritual.
“En marzo hicimos una encuesta y vimos que lo que más valoran en su proceso es su acercamiento con Dios, con Dios como cada quien lo conciba. Un 80% lo señaló así”, indica.
“Queremos complementar esa experiencia con un trabajo más organizado que les ayude a autovalorarse y a desarrollar sus habilidades, incluso para generar recursos que les ayuden a tener una vida más digna”.
El padre Kemp se siente muy contento con el apoyo de Sor Lupita, de Nacho y de otros colaboradores, como Mario Arcocha Toledo, consejero en adicciones.
“Ellos son los buenos en esta renovación. Yo solo soy el buen pastor, que cuida el rebaño y vigila para que el lobo no se acerque a comer a las ovejas”, dice.
Para celebrar todo esto, el nuevo equipo de Cottolengo y los jóvenes internos invitan a su próxima celebración, el domingo 27 de este mes, a partir de la 9 de la mañana. Todos están invitados a disfrutar de la fiesta con antojitos, música, buen humor y el banquete principal, con testimonios de miembros de Alcohólicos Anónimos y de los grupos Al-Anon y Alateen.— Megamedia
De un vistazo
Kermés anual
El Centro de Rehabilitación Cottolengo celebrará su kermés anual el domingo 27.
Cerca de Chichí Suárez
Se podrá desayunar desde las 8:30 de la mañana. Cottolengo se encuentra ubicado en el kilómetro 23.5 del Periférico de Mérida, cerca del puente de Chichí Suárez.
